La inspiración: Dama de buena reputación

La inspiración es una idolatría del talento. Una dama de buena reputación que no puede vivir sin su verdaderoLa inspiración: Dama de buena reputación 5 cortejo: el esfuerzo. Es cierto que a veces recibimos una ráfaga de luz y la idea se dibuja en nuestros dedos con clarividencia imponente. Decía Borges: los dos primeros versos nunca son míos, no sé de dónde me vienen. Pero el poema no es sólo un momento, no es un impulso y ya, ahí está, no. El poema no es un estornudo ni un tic nervioso, el poema hay que trabajarlo, sudarlo como se suda en un parto para alumbrar la vida. Sí, la importancia de la inspiración no voy yo a cuestionarla pero sí quiero dejar claro que ni la inspiración llega porque sí ni puede ser suficiente. Cuando tenemos uno de esos momentos mágicos y los versos fluyen como el hielo sobre el cuerpo de Kim Basinger en Nueve Semanas y Media queda impresa una isla virgen paradisíaca sobre el mar nacarado del papel. Un paisaje prodigioso. Pero al no trabajarlo estamos dilapidando para siempre la tierra sumergida, lo que no vemos de esa isla maravillosa.

Hay muchas expresiones de grandes genios que secundan esta idea. Decía Picasso que no hay que esperar a que llegue la inspiración para ponerse a trabajar sino procurar que la inspiración te coja trabajando y Thomas A. Edisson se refería a los genios diciendo que es un 1 % de inspiración y un 99% de transpiración (se puede aplicar a la poesía).

Y así es como yo lo entiendo. Siempre hay un sinónimo que suena mejor, un verso que no termina de ser rítmico, una metáfora incómoda, una imagen que no es clara o una rima desafortunada. Y a todo esto hay que echarle horas encima.

Bueno, voy a estirar un poco que tengo mucho trabajo: se me ha ocurrido una idea.

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