La Épica de Bourne

La Épica de Bourne 7

Hablar del binómio Paul Greengrass y Matt Damon uno no puede hacer otra cosa que pensar en Jason Bourne. Y que así sea va a ser un gancho comercial para una película, pero la realidad es que Green Zone es un producto totalmente diferente, con carisma propio y una de las mejores películas de acción de los últimos años.

Lo mejor es lo agresivo del planteamiento, atizando desde el principio el gobierno americano por sacarse de la manga esta guerra. La acción se centra en una unidad liderada por Miller (Matt Damon), encargada de encontrar las armas de destrucción masivas, que va cosechando un fracaso tras otro. Esto hace que Miller empiece a dudar de la existencia de estas armas e intente llegar a la verdad del asunto, además de cumplir con su deber.

El fantástico desarrollo de la trama es lo que hace que la película pase al nivel de peliculón, pues todos sabemos que Paul Greengrass es Dios rodando acción, siendo capaz de convertir a un grupo de iraquíes pidendo agua en una escena trepidante. El juego de mentiras y la ambigüidad que se crea entre bandos, con el épico Miller perdido en el medio, es formidable y recuerda que una película de acción es mucho más que un compendio de escenas espectaculares.

La Épica de Bourne 8

Además, como decía al principio, Green Zone tiene la gran cualidad de desmarcarse de la saga Bourne, sobretodo gracias a una excelente interpretación de Matt Damon, que a pesar de tener la expresividad de un trozo de mármol demuestra en todos sus papeles que es un buen actor.

En el tema de las secuencias de acción me faltan palabras, ya que la película es nervio puro y va como un tiro. Espectacular es el dominio del espacio que demuestra Greengrass, porque con la cámara temblando y la rapidez del montaje es muy difícil conseguir que el espectador no se pierda, y el maestro Paul lo consigue. Con creces.

Lo único que me falla es que la película llega un poquitín tarde. La mala leche que demuestra y el sentido crítico del film habrían ido de perlas unos añitos atrás. De todos modos, también es cierto que el mensaje político se acabe perdiendo para dar paso a la épica y a la heroicidad de Miller, pero tampoco vamos a quejarnos.

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