Un reciente informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) destaca un alarmante aumento en el consumo de drogas a nivel global, con 292 millones de personas que las consumieron en 2022. Esta cifra representa un incremento del 20% en la última década, impulsado por la creciente disponibilidad de nuevos opioides sintéticos y una oferta sin precedentes de diversas sustancias. Las repercusiones de esta crisis son devastadoras, incluyendo un aumento en las sobredosis, la violencia asociada al tráfico de drogas, la inestabilidad y daños al medio ambiente.
La Comisión de Estupefacientes (CND), el principal organismo de las Naciones Unidas para la formulación de políticas relacionadas con las drogas, se reunirá esta semana para revisar el estado de los compromisos internacionales en este ámbito. La CND, compuesta por 53 Estados Miembro elegidos por períodos de cuatro años, actúa como un espacio donde se establecen políticas para abordar todos los problemas vinculados a las drogas. UNODC actúa como su secretaría.
La importancia de la CND radica en su capacidad para abordar el tráfico de drogas, que no solo genera violencia, sino que también alimenta otros delitos graves, como la trata de personas y los delitos cibernéticos. Según el informe, en 2022, 64 millones de personas sufrían trastornos por consumo de drogas, de los cuales solo una de cada 11 recibió tratamiento, lo que pone de relieve la necesidad de mejorar los sistemas de atención.
El informe destaca que la producción de cocaína alcanzó niveles históricos, asociado con un aumento de la violencia en los países involucrados en su cadena de suministro. Asimismo, el surgimiento de opioides sintéticos, como los nitazenos, ha contribuido a un incremento de las muertes por sobredosis en naciones desarrolladas.
La CND se encarga de revisar el problema mundial de las drogas y tomar decisiones a través de resoluciones. Durante esta crisis, los Estados Miembro debatirán sobre resoluciones que abordan desde la prevención del consumo de drogas en la infancia hasta el impacto ambiental de la producción de drogas. Además, se evaluará qué sustancias deben estar bajo control internacional, atendiendo a los consejos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En este contexto, la CND busca acelerar la implementación de compromisos internacionales en materia de política de drogas. Este año, los Estados Miembro presentarán informes sobre los avances realizados desde que se adoptó la Declaración Ministerial en 2019. Esta reunión se presenta como una oportunidad para establecer nuevas metas en la lucha contra la crisis de las drogas.
A pesar de los esfuerzos de la UNODC por abordar el problema, los recortes de financiación y una creciente tendencia hacia el aislacionismo complican la situación. La directora de UNODC advirtió que, aunque las incautaciones de drogas han sido significativas, la reducción de fondos de donantes pone en riesgo la capacidad de vigilancia y respuesta frente al tráfico de drogas. «No podemos permitirnos debilitar la respuesta internacional ante un problema que no conoce fronteras», concluyó.
Fuente: ONU últimas noticias