La Asamblea General de las Naciones Unidas decidió este miércoles reiterar, por trigésima segunda vez, su firme postura en contra del embargo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba, instando a que se ponga fin a esta medida unilateral. La resolución, aprobada con 187 votos a favor, 2 en contra (Estados Unidos e Israel) y una abstención (Moldavia), cuenta con un importante apoyo regional, ya que todos los países de América Latina y el Caribe respaldaron a la isla.
El embargo, que se instauró en 1960 y ha sido endurecido en diversas ocasiones, afecta no solo a Cuba, sino que también ha tenido repercusiones para terceros países desde 1992. El texto de la resolución, titulado «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba», fue presentado por la delegación cubana y se fundamenta en un informe del Secretario General de la ONU. La resolución defiende principios como la igualdad soberana de los Estados y la libertad de comercio y navegación, instando a todos los países a no adoptar leyes que infrinjan estos derechos.
Durante dos días de debate, representantes de diversas naciones condenaron el embargo, calificándolo de ilegal y de violación sistemática de la Carta de las Naciones Unidas. Los delegados subrayaron el impacto devastador que el bloqueo tiene sobre los cubanos, privándoles de recursos esenciales, como médicos y alimentos. Asimismo, se mostró un rechazo unánime a la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo, destacando la sólida asistencia humanitaria que la isla ha ofrecido durante crisis internacionales.
El ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, tomó la palabra para hablar sobre la reciente crisis eléctrica en Cuba, que dejó al país sin suministro durante ocho días debido a la falta de combustible, una situación crítica que atribuyó directamente al embargo. Rodríguez Parrilla advirtió que el impacto económico del bloqueo se traduce en pérdidas millonarias que podrían haberse utilizado para mejorar la infraestructura eléctrica del país y que, en conjunto, el embargo se erige como un «genocidio» y una violación de los derechos humanos.
En respuesta, el representante de Estados Unidos afirmó que su país apoya al pueblo cubano y su búsqueda de un futuro con respeto a los derechos humanos. Sin embargo, su resistencia a retirar el embargo se basa en la defensa de la libertad y la democracia en la isla. Esta postura fue rechazada por el embajador cubano ante la ONU, quien enfatizó que Estados Unidos carece de autoridad moral para criticar los derechos humanos en Cuba, citando su propio historial y su negativa a firmar múltiples tratados internacionales.
La discusión en la Asamblea General dejó entrever que la postura de la comunidad internacional sigue siendo mayoritariamente contraria al embargo, lo que pone a Estados Unidos en una posición delicada dentro del contexto global. Los parlamentarios latinoamericanos destacaron que la lucha de Cuba es emblemática para toda la región, enfatizando la importancia de la solidaridad entre los países frente a imposiciones externas. La situación plantea un dilema sobre el futuro de las relaciones entre Washington y La Habana, que continúan marcadas por tensiones históricas y políticas.
Fuente: ONU últimas noticias