La Misión de Investigación de la ONU sobre Irán ha presentado en un informe reciente nuevas conclusiones sobre la escalada de violencia en el país, centrándose especialmente en el ataque a una escuela de niñas en Minab, ocurrido el 28 de febrero. Max du Plessis, representante de la Misión, aseguró que se están investigando los hechos y que existen informes creíbles que indican la muerte de al menos 168 personas, la mayoría estudiantes, muchas de tan solo siete años.
Du Plessis expresó su preocupación por la naturaleza del ataque y la dificultad de acceso a Irán para llevar a cabo una investigación más exhaustiva. «En esta etapa, es imposible hacer más que considerar lo ocurrido desde lejos, porque no tenemos acceso a Irán. Hemos solicitado ese acceso y seguiremos buscándolo», afirmó. La Misión también recordó que un ataque israelí contra la prisión de Evin en junio de 2025 se consideró un crimen de guerra por impactar infraestructura civil. Además, la falta de acceso a internet complica la verificación de las denuncias sobre el terreno.
Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud ha reportado que los ataques en Irán han causado más de 1.300 muertos, entre ellos aproximadamente 200 niños, y han dejado a 9.000 heridos. Cuatro de los 29 sitios designados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el país han sufrido daños.
En Cisjordania, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha documentado el desplazamiento de más de 36.000 palestinos debido a la violencia de los colonos, que actúan «con total impunidad» en algunas áreas. Ajith Sunghay, jefe de la oficina, alertó sobre el aumento de ataques, destacando que desde finales de febrero, los colonos israelíes han matado a siete palestinos en el año actual, con un incremento significativo en comparación con 2025. Las agresiones han llevado al desplazamiento forzado de comunidades enteras, y el informe sugiere que estas acciones podrían constituir crímenes de guerra y de lesa humanidad.
Mientras tanto, en Afganistán, un ataque en un centro de rehabilitación de drogas en Kabul ha resultado en una masacre que ha cobrado la vida de más de 400 personas, así como al menos 250 heridos. Testigos describieron una escena devastadora, con cientos de familiares desesperados por encontrar a sus seres queridos. Thameen Al-Kheetan, de la Oficina de Derechos Humanos, ha exigido una investigación independiente sobre el ataque. Desde la intensificación de las hostilidades entre Afganistán y Pakistán a finales de febrero, también han muerto o resultado heridas 289 civiles afganos, incluyendo a 104 niños y 59 mujeres, lo que ha llevado al cierre de escuelas y al desplazamiento de decenas de miles de personas. En este contexto, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos ha reiterado su llamado a proteger a los civiles y facilitar la ayuda humanitaria.
Fuente: ONU últimas noticias