Descargas y libros: ¿amigos o enemigos?

Hace unas semanas, la escritora Lucía Etxeberría anunció despechada que por culpa de “la piratería” dejaría de escribir libros. Ahora, arrepentida por sus palabras, ha dicho que no, que seguirá escribiendo, después de ver las medidas propuestas por el nuevo ministro de Cultura, José Ignacio Wert.

Hoy queremos abrir un debate: ¿dónde está realmente el problema de la poca venta de libros? ¿En internet y las descargas o en la calidad de las novelas? No queremos decir que Lucía Etxeberría sea mala escritora, todo lo contrario. Pero sí que tal vez, las editoriales no se han adaptado como debieran a los nuevos tiempos.

Un ejemplo de esto lo tenemos en la novela Realidad Aumentada, de Bruno Nievas. El proyecto, que todavía se puede encontrar en la web, fue descargado en apenas cuatro meses por más de 42.000 usuarios que se quedaron atrapados en las páginas virtuales de este libro.

Con esta carta de presentación, Hermida Editores no tardó en interesarse en el proyecto y propuso al autor su publicación en papel. Después de algunas correcciones, la novela ya está en las librerías, con la novedad de que al comprarla, el lector puede descargarse, de manera gratuita el ebook, un atractivo que sin duda, ayudará con las ventas.

Si vemos que esta fórmula funciona, ¿qué ocurre con el mercado literario? ¿Por qué no se venden tantos ebooks como se pretendía y por qué los libros tradicionales siguen cayendo? Tal vez el problema esté en el precio. Y es que un ebook puede llegar a costar 20 euros, un precio muy superior a un libro de bolsillo. Si tenemos en cuenta el bajo coste de un ebook – no hay que imprimir ejemplares, con lo que el coste en tinta y papel es nulo – y el mercado emergente con los lectores electrónicos, ¿por qué los precios siguen tan altos?