Si con productos tan “sencillos” como bolsos o prendas de ropa las falsificaciones están en el orden del día, con productos de gran lujo no podía ser menos. Este es el caso de los huevos Fabergé.

Estos óvalos siempre han sido objeto de deseo de millones de personas en todo el mundo, y teniendo en cuenta que falsificar algo así no es tan fácil como poner a trabajar 15 horas a un grupo de personas en un sótano a hacer pantalones, salta a la vista que el negocio de la falsificación de los productos Fabergé era más que rentable. Hasta que en Francia, las autoridades detuvieron la producción en masa.

Fijaos en el siguiente vídeo -sin locución- la precisión y el nivel de sofisticación que tenían estos huevos de Fabergé falsos.

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