El informe anual de plagas 2025, elaborado por Rentokil Initial, ha revelado un alarmante panorama sobre la proliferación de plagas urbanas en España. Este estudio, basado en más de 23.700 consultas y solicitudes de servicio, indica que siete de cada diez avisos recogidos en el año están relacionados con la presencia de cucarachas, chinches y roedores. Esta situación plantea no solo un desafío para la salud pública, sino también para la actividad económica, especialmente en sectores como la hostelería.
Según Rubén Bueno, técnico experto en sanidad ambiental de Rentokil, el cambio climático y el aumento de las temperaturas son factores que favorecen la expansión de las plagas. La cucaracha germánica se identifica como uno de los problemas más graves, dada su alta capacidad de adaptación y su resistencia a los biocidas. Las infestaciones no solo generan una molestia visual, sino que constituyen una amenaza biológica que puede poner en riesgo la reputación de un negocio.
El informe subraya que las consecuencias económicas de una infestación van más allá del coste de tratamiento, incluyendo pérdidas en materias primas, la posibilidad de cierres temporales o definitivos y sanciones legales. Frente a este panorama, se hace imperativo adoptar enfoques preventivos más eficaces y menos dependientes de soluciones caseras, que a menudo ocultan el problema sin realmente eliminar su origen.
Una tendencia creciente en el sector es la transición hacia un control integrado de plagas, donde se prioriza la prevención y el uso de tecnologías avanzadas sobre el uso de biocidas. En este sentido, los tratamientos térmicos han comenzado a tener mayor protagonismo, ya que no solo son eficaces en eliminar plagas, sino que también no dejan residuos químicos, lo que es especialmente vital en sectores regulados como el alimentario o farmacéutico.
El informe también destaca cómo la distribución territorial de las plagas varía en función del clima y del tipo de construcciones, señalando que los inviernos más cortos y cálidos están alterando la estacionalidad de las plagas, favoreciendo su presencia durante más meses. Esto implica que la planificación de programas de control debe ser constante y no limitada a temporadas específicas.
Rentokil Initial refuerza así su compromiso hacia la sanidad pública, ofreciendo herramientas que transforman la información en prevención, para ayudar a las administraciones a gestionar de manera eficaz las plagas en entornos urbanos. Con este informe, la compañía proporciona datos fundamentales para anticipar riesgos y priorizar intervenciones, consolidándose como un recurso esencial en la gestión de la salud ambiental en un contexto de desafíos crecientes.


