Incremento del 61% en las Asignaciones Gubernamentales para I+D en la UE en la Última Década

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En 2025, los gobiernos de la Unión Europea destinarán aproximadamente 130.200 millones de euros a la investigación y el desarrollo (I+D), lo que representa el 0,69% del Producto Interno Bruto (PIB) del bloque. Esta cifra señala un incremento del 2,4% en comparación con 2024, cuando la asignación fue de 127.144 millones de euros, y un notable aumento del 60,5% en comparación con los 81.138 millones de euros asignados en 2015.

Estos datos, provenientes de las estadísticas sobre las asignaciones de los presupuestos gubernamentales para I+D publicadas por Eurostat, destacan la creciente importancia de la investigación en la agenda política y económica de la UE. La inversión por habitante en I+D se sitúa en 288,9 euros, mostrando un incremento del 57,7% respecto a los 183,2 euros por habitante de 2015.

Luxemburgo lidera el ranking en asignaciones de presupuesto para I+D por persona, alcanzando los 917,2 euros, seguido por Dinamarca con 627,1 euros y Alemania con 553,5 euros. Por el contrario, los países que registran las menores cifras son Rumanía con 18,8 euros, Hungría con 57,4 euros y Malta con 73,7 euros.

A pesar de la tendencia general al alza, Rumanía es el único país de la UE que ha visto disminuir su presupuesto de I+D per cápita desde 2015, con una caída del 9,6% al pasar de 20,8 euros a 18,8 euros en 2025. En contraste, algunos países han experimentado notables aumentos. Suecia incrementó su asignación en un 14,7%, de 363,4 euros a 416,7 euros, mientras que Bulgaria vio un asombroso incremento del 495,5%, pasando de 15,5 euros a 92,3 euros.

En términos de la distribución de estas asignaciones, el 37,3% del presupuesto de I+D se destina a la promoción general del conocimiento, financiado principalmente por fondos generales universitarios, los cuales son utilizados por las instituciones de educación superior pública. Adicionalmente, el 18,4% se asigna a la promoción del conocimiento desde fuentes distintas a estos fondos, el 9,5% va destinado a la producción industrial y tecnología, el 6,7% a salud y el 5,8% a defensa.

Estas cifras reflejan el compromiso de la Unión Europea con el avance tecnológico y la investigación, evidenciando tanto las disparidades entre los Estados miembros como la intención colectiva de fortalecer la base de conocimiento en el continente.