El desplazamiento forzado masivo y la interrupción de la asistencia humanitaria son solo algunas de las trágicas consecuencias que está dejando la guerra en Oriente Medio, advirtieron el martes diversas agencias de la ONU. Desde Damasco, Asseer Al-Madaien, representante de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en Siria, reportó un alarmante aumento en el número de personas que buscan refugio cruzando la frontera desde el Líbano. Entre el 2 y el 27 de marzo, más de 200,000 personas han llegado a Siria, de las cuales aproximadamente 180,000 son sirios, incluidos muchos refugiados que previamente habían escapado de su país en busca de seguridad en el Líbano.
Al-Madaien describió la situación de quienes llegan a Siria: «La mayoría son personas que huyen de los intensos bombardeos israelíes. Llegan agotados, traumatizados y con muy pocas pertenencias». La ACNUR está preparándose para un posible aumento de hasta 350,000 desplazados, dependiendo de la evolución del conflicto.
Las líneas de suministro en Oriente Medio se han visto gravemente afectadas debido a los enfrentamientos, con obstáculos que complican aún más la ya delicada situación humanitaria. Corinne Fleischer, directora de la cadena de suministro del Programa Mundial de Alimentos (PMA), hizo eco de estas preocupaciones, señalando que la agencia enfrenta problemas significativos debido a la guerra. Actualmente, se encuentran en riesgo 70,000 toneladas métricas de alimentos, que están varadas en buques y puertos.
Desde Roma, Fleischer aclaró que, aunque el PMA no tiene barcos en el estrecho de Ormuz, sí se ve afectado por el «efecto dominó» de los conflictos en la región. Este tipo de interrupciones en la cadena de suministro recordaron a Fleischer las dificultades que se vivieron durante la pandemia de COVID-19, que tardó varios meses en normalizarse.
El aumento de los costos de transporte también ha complicando la logística de la ayuda humanitaria, especialmente debido a que los transportistas evitan el canal de Suez y prefieren desviar sus rutas por el cabo de Buena Esperanza. Esto no solo alarga los trayectos en hasta 30 días, sino que también ha provocado un incremento en las tarifas de transporte de entre el 15% y el 25%.
Ante esta crisis, el PMA ha solicitado prioridad para los envíos humanitarios y ha logrado negociaciones que le permiten evitar ciertos recargos en los costos de transporte, ahorrando hasta 1.5 millones de dólares hasta el momento. Sin embargo, la situación sigue siendo crítica, especialmente en lugares como Afganistán, donde 17 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria, y en Sudán, donde 19 millones padecen «hambre aguda».
Fleischer manifestó su preocupación sobre la financiación de las operaciones humanitarias, que ha permanecido estancada durante años, advirtiendo que han agotado las reservas de seguridad y que operan en condiciones extremadamente precarias. La urgencia es palpable, ya que las operaciones no permiten desviaciones prolongadas debido a la hambruna que enfrenta Sudán.
Fuente: ONU últimas noticias


