Haití en Crisis: Causas y Perspectivas Futuras

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Haití explicado: por qué se agrava la crisis y qué vendrá después

Haití entra en 2026 enfrentándose a una de las crisis más complejas de su historia reciente. El miércoles, la nación insular caribeña ocupará un lugar destacado en la agenda internacional, ya que el Consejo de Seguridad de la ONU celebrará su primera reunión del año para informar a los embajadores sobre la alarmante situación del país.

El control de bandas armadas se ha extendido a grandes extensiones de territorio, y la violencia ya no se limita a la capital, Puerto Príncipe, lo que ha debilitado la capacidad del Estado para gobernar y ofrecer servicios básicos. En la última década, no se han celebrado elecciones presidenciales, y las necesidades humanitarias han alcanzado niveles sin precedentes. Millones de ciudadanos luchan por satisfacer sus necesidades diarias en un entorno de creciente tensión y conflicto.

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha advertido que «la violencia se ha intensificado y expandido geográficamente», lo que ha agravado la inseguridad alimentaria y la inestabilidad en el país. Los acuerdos de gobernanza transitorios están a punto de expirar, y la urgente necesidad de elecciones se hace cada vez más evidente.

La crisis en Haití presenta múltiples facetas. El control de bandas en zonas urbanas y rurales interfiere con los medios de subsistencia y el acceso humanitario en todo el país. Fenómenos meteorológicos extremos como huracanes e inundaciones, combinados con terremotos devastadores, han complicado aún más la situación humanitaria y frenado el desarrollo del país.

La situación de las necesidades humanitarias es crítica, con 5,7 millones de personas afectadas por inseguridad alimentaria, de las cuales cerca de dos millones se encuentran en situación de emergencia. La cifra de desplazados ha alcanzado los 1,4 millones en un solo año, y muchos centros de salud están funcionando de manera precaria, mientras que el cólera sigue siendo un serio problema de salud pública. Además, durante el curso escolar 2024-25, unas 1,600 escuelas cerraron debido a la violencia, dejando a 1,5 millones de personas sin acceso a la educación.

Las mujeres y las niñas son las más afectadas por la crisis en Haití. Las bandas armadas emplean la violencia sexual, incluidas violaciones colectivas, como herramienta de intimidación y control. El temor y el estigma han llevado a una disminución en la denuncia de estos incidentes, y el acceso a servicios de apoyo para sobrevivientes es limitado, exacerbando el trauma y la impunidad.

Ante esta situación, las Naciones Unidas subrayan que es esencial restablecer la seguridad; no obstante, advierten que esto por sí solo no será suficiente. Para lograr una mejora duradera, es necesario avanzar en gobernanza, justicia, rendición de cuentas y servicios sociales, especialmente para los jóvenes. La búsqueda de un consenso nacional y el apoyo internacional sostenido se consideran claves para romper el ciclo de violencia e inestabilidad que asola a Haití.

El organismo internacional está apoyando al país de diversas formas. La misión política BINUH proporciona supervisión de derechos humanos y asistencia electoral, y apoya el desarrollo de la policía local. Además, las agencias humanitarias de la ONU están activamente proporcionando ayuda vital a las comunidades más vulnerables. Para 2026, el Plan de Respuesta Humanitaria solicita 880 millones de dólares para asistir a 4,2 millones de personas, reflejando la magnitud de las necesidades actuales.
Fuente: ONU últimas noticias