Marjorie Heins, escritora y defensora de los derechos civiles, ha dedicado su carrera a la defensa de la libertad de expresión. Con una trayectoria que incluye roles destacados en la Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU) y en el Proyecto de Política de Libre Expresión, Heins se ha enfrentado a numerosos desafíos en la lucha contra la censura, especialmente en relación con el arte y la comunicación sexual.
En una reciente entrevista, Heins compartió su experiencia en la ACLU, donde comenzó enfrentándose a casos de discriminación de género y mala conducta policial. Eventualmente, su enfoque se dirigió hacia la censura del arte, un campo que se volvió especialmente relevante en la década de 1990, a medida que la controvertida National Endowment for the Arts se convirtió en un tema candente en EE. UU. Esto la llevó a participar en casos significativos que desafían la censura, como el de National Endowment for the Arts contra Finley, donde artistas veían sus subvenciones bloqueadas debido a la presión política.
Heins también exploró el conflicto entre la protección infantil y la censura de contenidos sexuales en su libro «Not in Front of the Children». Este trabajo revela cómo la opresión de la libertad de expresión se justifica con argumentos sobre la protección de los niños, un tema que resuena en la actualidad con las leyes recientes que buscan limitar el acceso a informaciones relacionadas con temas LGBTQ+ y la historia racial en los Estados Unidos. Al reflexionar sobre estas leyes, Heins observa que en estados como Florida, hay un esfuerzo explícito por evitar que ciertos temas que podrían incomodar a algunos estudiantes sean discutidos.
La académica también abordó las actuales restricciones a la libertad académica, señalando que estas provienen tanto de la derecha política, que critica la «corrección política», como de ciertos enfoques de iniciativas de Diversidad, Equidad e Inclusión que pueden silenciar voces disidentes dentro del ámbito educativo. Para Heins, la libertad académica es un pilar fundamental que necesita ser protegido frente a las presiones externas que intentan definir qué se puede o no se puede enseñar.
Heins se dice consciente de que la lucha por la libertad de expresión nunca es sencilla y que, a pesar de los avances en la percepción social sobre ciertos temas, siempre habrá grupos que intenten reprimir lo que consideran perjudicial. La tarea constante es apoyar a aquellos que defienden el acceso a una variedad de perspectivas en la educación y la cultura, lo que, según ella, es esencial para el florecimiento de una sociedad democrática.
Finalmente, cuando se le preguntó sobre su héroe de la libertad de expresión, Heins mencionó a Harry Keyishian, un profesor que se negó a firmar un juramento de lealtad en la década de 1950, desafiando así las restricciones de la época sobre la libertad académica. Su historia inspiró a Heins y refleja la importancia de la resistencia frente a la censura.
Fuente: EFF.org