El sindicato FSIE Madrid, uno de los principales actores en la defensa de los derechos de los profesionales de la enseñanza privada y concertada, ha expresado su desacuerdo en la reciente Comisión Permanente del Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid con respecto al proyecto de Orden que regula el programa «Mentores de Formación Profesional». A pesar de reconocer los beneficios de que todos los alumnos de centros sostenidos con fondos públicos puedan acceder a este servicio de orientación, FSIE Madrid ha señalado que la exclusión de los docentes de la enseñanza concertada es absolutamente inaceptable.
Verónica Carmona Almazán, representante de FSIE Madrid, ha denunciado la creación de un «techo de cristal», ya que el acceso al cargo de Mentor está restringido únicamente a funcionarios de carrera. Según Carmona, resulta incomprensible y contrario a los principios de equidad que un profesor con 20 años de experiencia en Formación Profesional sea descartado, mientras que un funcionario que apenas acaba de ingresar al sistema educativo tenga la posibilidad de asumir dicho puesto.
El sindicato sostiene que la calidad y el mérito no deben estar limitados a un régimen laboral determinado, instando a la Administración a establecer criterios de experiencia que permitan la participación de los profesionales de la enseñanza concertada en igualdad de condiciones. Además, durante su intervención, FSIE Madrid ha destacado un hecho alarmante en el ámbito de la Formación Profesional: los docentes de esta modalidad en laRed concertada enfrentan un vacío legal en la gestión de la Formación en Centros de Trabajo. A diferencia de la red pública, donde esta actividad está regulada y cuenta con horas lectivas específicas, en la concertada, los profesores deben asumir estas responsabilidades además de su carga lectiva completa, que puede alcanzar hasta 25 horas semanales.
Otra de las preocupaciones del sindicato es la alta carga de alumnos que soportan los departamentos de orientación en los centros concertados. Denuncian que la figura de mentoría externa no abordará el problema real de las elevadas ratios estudiantiles, lo que dificulta una atención personalizada y adecuada.
En cuanto a la retribución y carga horaria de los mentores, la Administración ha clarificado que la norma solo regula las funciones y no incluye especificaciones económicas o de carga laboral. FSIE Madrid advierte que, de existir algún tipo de incentivo económico, la discriminación se profundizaría, ya que los profesionales de la concertada no solo serían excluidos de la función, sino también del posible reconocimiento financiero.
El sindicato ha decidido abstenerse de apoyar la normativa, considerando que esta ignora el papel fundamental de miles de docentes en el ámbito concertado. Su posición refleja un compromiso con el bienestar de los estudiantes, pero también una firme oposición a un modelo que menoscaba la dignidad profesional de los educadores, tratándolos como «docentes de segunda» en función de la titularidad de su centro educativo. FSIE Madrid exige que se valore adecuadamente el mérito, la capacidad y la experiencia de todos los profesionales sin distinción.