Hasta cinco torpedos llegaron al submarino amarillo en el partido de ida de las semifinales de la Europa League que se disputó en Oporto, y es que el conjunto que dirige Juan Carlos Garrido falló en el momento menos indicado de la temporada, cuando se jugaban llegar a la final de esta competición Europea.
El problema del Villareal es que no supo conformarse con un gol solo, porque después de los primeros cuarenta y cinco minutos, donde los hombres de Garrido habían desplegado un fútbol maravilloso y con varias oportunidades de gol, el equipo amarillo tenía que haber parado el encuentro y no ir como locos a marcar el segundo, que estuvo muy cerca.
De hecho, el Villareal tuvo en las botas de Santi Cazorla el segundo gol, pero no acertó a batir al portero rival, a partir de ese momento el equipo amarillo se vino abajo y salió la furia de los portugueses y de Falcao, que marcó el primero de los cuatro que realizó, desde el punto de penalti. El delantero del Oporto engañó a la perfección a Diego López y puso el empate, a partir de ese momento el conjunto español solo podía pedir la hora, porque una tras otra jugada era oportunidad para los lusos, que remataban solo todas las veces y por eso el marcador quedó 5-1