En mayo de 2026, el precio de los combustibles y lubricantes para el transporte personal en la Unión Europea experimentó un notable aumento del 20,7% en comparación con mayo de 2025. Este incremento se produce tras un aumento del 12,9% en marzo y un 20,8% en abril, reflejando una tendencia creciente en los precios después de un período de disminución que se había mantenido hasta febrero de 2026 para la media de la UE y la mayoría de sus países.
Este aumento en los precios no fue homogéneo en todos los estados miembros. En mayo de 2026, todos los países de la UE registraron incrementos en los precios de combustibles y lubricantes, con cuatro de ellos superando el umbral del 30%. Bulgaria lideró con un aumento del 33,9%, seguido por Luxemburgo con un 32,2%, Lituania con un 30,8% y Rumanía con un 30,4%. En contraste, el aumento más bajo fue el de Hungría con solo un 3,5%, mientras que las variaciones en los otros países oscilaron entre un 12,7% en Polonia y un 29,2% en Francia.
Al analizar individualmente los precios del diésel y la gasolina en la UE, se observó que en mayo de 2026, el precio del diésel aumentó un 29,0%, mientras que el de la gasolina registró un incremento del 16,2% respecto al mismo mes del año anterior. Sin embargo, a nivel mensual, los consumidores de la UE vieron una disminución del 5,8% en el precio del diésel, mientras que la gasolina aumentó levemente un 0,8% en comparación con abril de 2026.
En cuanto a la evolución mensual entre abril y mayo, los precios del diésel solo aumentaron en Rumanía, donde se observó un incremento del 1,6%. Los mayores descensos ocurrieron en Alemania, con una reducción del 11,9%, seguido de Grecia (-8,5%), Estonia (-8,4%) e Irlanda (-8,1%). Por el contrario, los precios de la gasolina mostraron una tendencia más diversa; 23 países de la UE registraron aumentos, con Italia liderando este grupo con un 6,9%. Alemania, por su parte, reportó una disminución del 5,6%, junto con Irlanda (-2,0%) y Suecia (-0,7%).
Este panorama refleja la incertidumbre y volatilidad en los mercados energéticos, lo que ha llevado a los consumidores a afrontar aumentos de precios significativos en sus gastos de transporte. Las fluctuaciones en los precios de los combustibles son un indicador crucial de la salud económica y del impacto de las políticas energéticas en la vida cotidiana de los ciudadanos europeos.


