En julio de 2026, el precio de los combustibles y lubricantes para el transporte personal en la Unión Europea aumentó un notable 16,9% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este incremento se suma a las ya significativas subidas anuales de 20,7% en mayo y 13,7% en junio, lo que apunta a una tendencia de creciente presión inflacionaria en el sector energético.
La situación es alarmante, ya que en 25 de los 27 países de la UE los precios de los combustibles y lubricantes se elevaron en julio de 2026 en comparación con julio de 2025. De este grupo, 13 naciones experimentaron aumentos anuales mayores que los de junio de 2026. No obstante, en la mayoría de estos países —24 en total— la tasa de cambio anual de julio fue inferior a la de mayo, donde cuatro países lograron incrementos que superaron el 30%.
Los registros más altos de aumento en julio se encontraron en Rumanía, donde los precios subieron un 24,2%, así como en Alemania y Lituania, que ambos vieron incrementos del 22,9%. Otros países afectados incluyen a Bulgaria (+22,2%), los Países Bajos (+22,0%) y Finlandia (+20,5%). En contraste, Hungría experimentó una ligera disminución del 0,1%, mientras que los aumentos más bajos se registraron en Suecia (+1,2%) e Irlanda (+3,2%).
En el plano mensual, los consumidores europeos también sintieron un impacto significativo en julio, con un aumento del 4,3% en los precios del diésel y del 4,7% en los de la gasolina respecto a junio. Durante ese mes, los precios del diésel habían mostrado una caída del 6,4% y los de la gasolina del 4,2% en relación con mayo, lo que hace que la reciente subida sea aún más notable.
Los aumentos en los precios del diésel fueron más pronunciados en Polonia (+13,4%), Alemania (+12,7%) y Grecia (+12,1%). En contrapartida, se registraron disminuciones en nueve países, siendo las más destacadas en Chipre (-7,9%), Suecia (-7,4%) e Irlanda (-6,4%). Respecto a la gasolina, 14 países registraron aumentos, con Polonia a la cabeza (+17,2%), seguido de Alemania (+11,0%) y España (+7,1%), mientras que las mayores caídas se dieron en Suecia (-11,1%), Chipre (-5,4%) e Irlanda (-4,1%).
El contexto de creciente inflación en el sector de combustibles ha comenzado a generar preocupaciones sobre su impacto en la economía global y el poder adquisitivo de los ciudadanos. La situación exige un seguimiento cercano, dado que los precios de los combustibles son un factor crítico en la determinación del costo de vida más amplio en la región.


