Ole, Ole y Ole!. Es lo único que se puede decir de esta selección. Enhorabuena Campeones!. Habéis entrado en la historia más brillante del baloncesto español por todo lo alto.
Ahora, vamos con el resumen de la final o del medio partido. Eso es lo que tardó España en pasar el rodillo a Serbia. Nos sobró mucho tiempo se podría decir. Absolutamente todo salió bien: rebotes, triples, contraataques e incluso alley-oops.
Con el primer cuarto los serbios se dieron cuenta que no tenían nada que hacer y durante casi todo el encuentro jugaron resignados con el 24 – 9 que le endosó España. Con un cien por cien en triples, un Pau dominador bajo los aros, precisión y afectividad. El ritmo era vertiginoso y se llegó con una diferencia de +24 (50 – 26) antes del descanso. Exhibición, espectáculo y dominio total.
En el tercer cuarto, España como era lógico disminuyó el ritmo y los de Ivkovic se aproximaron tímidamente hasta el 60 – 44. Aquí se acabó Serbia, dos balones recuperados y un contraataque digno de la NBA consiguieron que nuestra selección alcanzase la mayor diferencia en el partido por 27 puntos y todo el pabellón aplaudiendo.
España: Ricky Rubio (10), Navarro (12), Rudy Fernández (13), Garbajosa (3) y Pau Gasol (18) –cinco inicial– Llull (5), Felipe Reyes (7), Claver (2), Marc Gasol (6), Cabezas (7) y Mumbrú (-).
Serbia: Tepic (2), Teodosic (5), Tripkovic (15), Velickovic (15) y Krstic (12) –cinco inicial– Raduljica (6), Paunic (1), Bjelica (-), Markovic (2), Perovic (4), y Macvan (-).