ERNESTO CH€ GUEVARA: REVOLUCIÓN Y MERCADO

Todo comienza un 5 de Marzo del año 1960, en la Habana, cuando el aún desconocido fotógrafo Alberto Korda consiguió la que es, a día de hoy, la imagen más reproducida de la historia. La fotografía, titulada originalmente “El guerrillero heroico”, que muestra a un Ernesto Guevara inmortal, de gesto grave y mirada visceral, va a ser utilizada primeramente con fines propagandísticos en favor de la Revolución cubana.

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Este es, lógicamente el punto de partida de toda la iconografía posterior en torno al símbolo más popular del siglo XX, que ha ido evolucionando por derroteros cuando menos curiosos, como ilustra perfectamente el estudiado itinerario de la exposición. La idea, que se alcanza plenamente, es mostrar la metamorfosis de esta imagen, de símbolo revolucionario reivindicativo a serigrafía warholiana o estampa comercial para promocionar unas gafas de Gaultier.

Así, el visitante, comienza observando al Che como lo que probablemente dicen que fue, el combatiente romántico, un ideal de rebeldía. Pero, a medida que avanzamos por las diferentes salas, vemos cómo este concepto va mutando, cómo va perdiendo su significado o propósito original en favor de las tendencias mercantilistas, que todo lo cambian, que de todo se apropian. El Che acaba siendo una caricatura de sí mismo, casi un chiste capitalista sobre el mito derruido del comunismo. En el Palau de la Virreina podemos ver todo tipo de objetos con su efigie, además de innumerables reinterpretaciones de la fotografía original realizados por más de 60 artistas. Con sutileza, progresivamente, pasamos del icono original en su contexto, a la marca comercial por excelencia de los últimos años.

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Sin embargo, el visitante, atraído a la exposición por el simple, pero muy acertado, cartel promocional (CH€), sale con la sensación de que las dos facetas del mito siguen perviviendo juntas pero no revueltas. Y, desde luego, ilustrar buena parte de la historia del siglo XX en base a una fotografía por todos conocida, no deja de ser un aliciente para emplear un rato viendo la muestra. 

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