Mientras el mundo observa el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo el 2 de abril, las familias en la Franja de Gaza enfrentan una dura realidad en medio del conflicto armado. La guerra y el colapso de los servicios de atención han transformado su lucha por el bienestar de sus hijos en una batalla diaria por la seguridad y la estabilidad. Según las familias, el desafío ya no se limita al tratamiento de sus hijos con autismo, sino que se ha ampliado a la búsqueda de un entorno mínimo seguro para vivir.
En el barrio de Sheikh Radwan, Layan Abu Qusa, de 16 años, vive con su familia en medio de los escombros de su hogar destruido. Su padre, Hammad Qusa, explica que antes del estallido de la guerra, Layan requería atención médica y rehabilitación regular, necesidades que se volvieron inalcanzables debido a la grave crisis económica de Gaza. “Nuestra situación se ha vuelto aún más complicada debido a la guerra. Vigilamos a Layan las 24 horas, lo que limita nuestra movilidad y productividad,” relata Hammad.
El impacto del conflicto se refleja en el deterioro de la salud de muchos niños autistas. Islam Shamali menciona que su hijo, Yahya, experimentaba avances significativos en su tratamiento antes de que la guerra interrumpiera su proceso. Tras recibir atención en Egipto, donde su condición mejoró, su regreso a Gaza marcó el inicio de una serie de retrocesos debido a la inestabilidad y el desplazamiento constante.
Los padres enfrentan el difícil reto de convertirse en cuidadores y en especialistas en situaciones de crisis. Reem Jaarour, jefa de Programas de Autismo en la Dolphin Society for Education and Community Development, destaca que la falta de personal cualificado y servicios de apoyo se había intensificado incluso antes de la guerra. En este ambiente crítico, muchos padres asumen roles para los cuales no están capacitados, lo que agrava la situación de sus hijos y restringe su desarrollo emocional y comunicativo.
La ausencia de estadísticas claras sobre la cantidad de niños autistas en Gaza incrementa la preocupación entre los especialistas, quienes aseguran que la crisis se agrava con el tiempo. La comunidad enfrenta quejas de negligencia oficial y una falta notable de servicios de rehabilitación adecuados.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, ha llamado la atención sobre la importancia de que las personas con autismo tengan voz y voto en sus vidas, enfatizando que sus contribuciones son esenciales para un futuro más inclusivo. En este Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, su mensaje resuena fuertemente en Gaza, donde las familias luchan por asegurar que sus hijos puedan prosperar en un entorno que actualmente carece de la seguridad y del apoyo que merecen.
Fuente: ONU noticias Salud


