Tras la reciente catástrofe acontecida en El Fasher, Sudán, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha expresado su creciente preocupación por las posibles violaciones de derechos humanos que podrían surgir en la región de Kordofán, donde los combates han cobrado intensidad. Durante 18 meses, El Fasher sufrió un asedio que dejó profundas cicatrices en su población, y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha hecho un llamado a la vigilancia y a la rendición de cuentas, sugiriendo que la historia podría repetirse.
En una sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, Türk advirtió sobre los riesgos inminentes de una escalada de violencia similar a la que resultó en miles de muertes en pocos días, así como en el desplazamiento de decenas de miles de personas aterrorizadas. Aunque las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS) y sus aliados han levantado los asedios en dos ciudades de Kordofán del Sur, los ataques con drones continúan, causando «decenas de muertos y heridos entre la población civil», que se encuentra expuesta a terribles violaciones de sus derechos.
En un informe sumamente inquietante, la Oficina de Derechos Humanos ha documentado que entre los recientes ataques se han asesinado a aproximadamente 90 civiles y más de 142 han resultado heridos a causa de los ataques aéreos de la FAS y los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). Estos ataques no solo han impactado a la población civil, sino que también han afectado a convoyes de ayuda humanitaria, mercados y centros de salud en Kordofán.
La memoria aún fresca de la tragedia en El Fasher se hace evidente en las discusiones dentro del Consejo de Derechos Humanos, donde se han recogido testimonios de supervivientes que hablan de masacres, ejecuciones y atrocidades que se repiten en este nuevo contexto. Türk ha viajado a la región y ha escuchado relatos desgarradores sobre las violaciones y torturas sufridas, así como las ejecuciones de civiles por parte de las fuerzas de combate.
Los relatos sobre la violencia en Kordofán revelan un panorama alarmante de atrocidades, donde los ataques se dirigen a comunidades específicas en función de su pertenencia étnica. Los testimonios también han documentado el uso sistemático de la violencia sexual como un arma de guerra, evidenciando la gravedad de la situación humanitaria en el país.
En medio de este clima de violencia y odio avivado por la retórica de los líderes, la ONU ha instado a la comunidad internacional a actuar, enfatizando la necesidad de un control estricto de armas y un embargo que se extienda a todo Sudán. La Oficina ha subrayado que el discurso de odio es un poderoso catalizador de la violencia étnica, y los líderes deben ser responsabilizados por las atrocidades cometidas bajo su mando. La situación en Sudán se presenta como un llamado urgente para la acción internacional y la protección de los derechos humanos en una región desgarrada por la guerra.
Fuente: ONU últimas noticias





