El sector del gran consumo está experimentando una transformación profunda, impulsada por la presión competitiva, el avance tecnológico y la evolución de los hábitos de consumo. En este contexto, la gestión del talento se ha convertido en un factor estratégico esencial para la competitividad y sostenibilidad de las empresas, según un análisis de Catenon.
Laura Urue, directora del Área de Consumo de Catenon, destaca que «el talento no solo responde a las necesidades del presente, sino que modela el futuro del gran consumo». Las empresas que reconozcan esta realidad estarán en una mejor posición para competir y crecer en un mercado cada vez más global y dinámico.
La resiliencia del sector convive con una complejidad operativa creciente, lo que implica que las decisiones estratégicas deben estar vinculadas a la capacidad de las organizaciones para atraer y retener talento especializado. La digitalización y la inteligencia artificial se han establecido como herramientas clave para mejorar la productividad y la experiencia del cliente en el retail. Sin embargo, las empresas enfrentan un problema significativo: la escasez de talento técnico.
Catenon señala que atraer y desarrollar perfiles con competencias en datos y digitalización es uno de los principales obstáculos para una transformación efectiva. Este reto no solo es técnico, sino también cultural, ya que la implantación de nuevas herramientas debe ir de la mano de una inversión en el desarrollo del personal y en la formación continua.
El análisis concluye que el talento ha dejado de ser visto como un coste para convertirse en un activo estratégico. Las empresas que buscan prosperar en este sector en constante cambio deben adoptar tecnologías avanzadas y contar con perfiles capaces de traducir datos en decisiones comerciales. Al hacerlo, pueden anticipar tendencias de consumo y mejorar la fidelización del cliente, elementos clave en la competitividad actual.
Para estar preparadas para el futuro, las compañías de gran consumo deben fomentar culturas que atraigan y retengan talento, desarrollar habilidades tanto técnicas como comerciales e invertir en la digitalización y en la formación continua. De esta manera, el futuro del sector dependerá no solo de la tecnología que se implemente, sino del talento que se desarrolle dentro de las organizaciones.





