"El misterio de Wraxford Hall", de John Harwood

¿Que sucede en la misteriosa casa de Wraxford Hall? Lo relata  Constance, la protagonista: “Había una mujer inclinada sobre la cuna. Me estaba dando la espalda, pero pude distinguir que era joven, con el pelo muy parecido al mío, y llevaba un vestido azul pálido que me resultaba extrañamente familiar. Mientras yo me quedaba petrificada en el umbral, ella cogió a Clara y se volvió a mirarme. ¡Era yo misma! Durante unos momentos, eternos y gélidos, permanecimos así, exactamente como ocurrió con  la aparición en el salón en Highgate, hasta que no quedó nada, salvo una voluta de lívida luz verde flotando entra la cuna y yo. Después, también aquello se desvaneció; el suelo se balanceó y me derrumbé, y oí, muy lejos, a Clara llorando, antes de que la oscuridad me engullera.

Novela gótica con todos los elementos de la literatura fantástica, ambientada en la Inglaterra victoriana de mediados del siglo XX. La historia arranca con el relato de la dura juventud de Constance. Su vida cambiará  al heredar la mansión de Wrasxford Hall.

A través de una estructura de diarios personales John Harwood nos sumerge en una serie de extraños sucesos: muertes en circunstancias curiosas, desboblamiento de personajes, etc.  que hacen de este libro una novela de terror. El lenguaje sobrio que narra en primera persona, proporciona el suspense necesario. Una historia de amor subyace bajo la fantasía.

Buena lectura para estos días de invierno.

“El misterio de Wraxford Hall”

John Harwood

Espasa, 2008

  • ¡Qué impresión Reyes!, tuve un sueño hace tiempo igual que este. Escribí un microrrelato sobre este desdoblamiento.
    Lo había olvidado y al leerte lo he vuelto a recordar. Ya he tomado nota del libro.

  • Elisa I. Mellado

    Sólo tu reseña se me ha puesto el vello como escarpia. Me encanta este tipo de lectura que ya hace tiempo que no leo. Muy propio para este mes de Noviembre. Tomo Nota.

  • Magnus

    El libro es impresionante, lo unico que ese relato con el que ilustras tu sinopsis no es de Constance, amigo mio, es de Eleanor Wraxford. 🙂