Albert Roquer también juega a alterar el orden de las cosas. Cada capítulo del libro comienza de la misma manera («Tenía frío. Se dio la vuelta. Abrió los ojos y se dio cuenta que tenía la manta en el suelo»). Así deja claro que se trata de un único punto de partida, siempre el mismo lunes. En cambio, no es igual la actitud de los personajes y eso hace que las situaciones cambien y que no todas las subtramas se desarrollen en el mismo capítulo. Así mismo, hay una serie de hechos que se repiten cada vez y esto nos lleva a pensar en conceptos como el destino o la inevitabilidad. Si bien en Poe define su camino, hay una serie de situaciones que está condenado a vivir una vez tras otra (un tropiezo, una llamada).
«El mismo lunes» es la primera obra del autor, un joven desligado profesionalmente de las letras, aunque él mismo asegura la vocación. Expone cinco situaciones de forma ágil y sencilla, sin detenerse en descripciones demasiado detalladas de los personajes o de su entorno. Son un reflejo de la cotidianidad de un estudiante, de sus miedos, de sus gustos, etc. Por ello, no es hasta el final del libro que podremos hacernos una idea de cómo es, piensa y actúa el personaje central de la historia, en Poe.
Fuente: Lluis Vives