Tras 120 minutos agónicos, llenos de fútbol, de fuerza y de ocasiones la tanda de penaltis fue la que decidió el destino de la «orejona». Con el pitido final de la prórroga se inició una tanda de penaltis emocionante como pocas. El primer fallo de Cristinao Ronaldo dio esperanzas al Chelsea, pero un resbalón inoportuno del capitán Terry volvió a dejar todo en el aire. Al final un fallo de Anelka y una estirada de Van der Sar establecieron el definito 6 -5 para el Manchester United, que estalló de alegría en el Luzhniki Stadium.
El encuentro comenzó de manera muy táctica, con ambos conjuntos intentando ganar posiciones en el terreno de juego y con la prudencia de dos viejos conocidos que conocen sus puntos débiles, pero también los fuertes. En esas estaban cuando en el minuto 26 llegó la sorpresa de los chicos de Sir Alex Ferguson. Wes Brown lanzó un centro perfecto a C. Ronaldo que remató de cabeza superando a Michael Essien y entró en la portería de Petr Cech.
El tanto supuso un revulsivo para el Chelsea que reaccionó y realizó su primer disparo a portería de la mano de Ballack, que tiró un poco desviado. Las llegadas a la portería no fueron demasiadas en este primer tiempo, pero si peligrosas. Cuando el Manchester se veía con el 1-0 para el descanso llegó un inesperado gol. Tras una serie de rechaces, el balón se quedó muerto en el área del campeón inglés y el centrocampista del Chelsea, Frank Lampard, anduvo listo para situar el empate a 1-1.
Tras varios intentos inútiles de los dos conjuntos el tiempo se agotó con empate en el marcador y debía comenzar la prórroga. Nada más iniciarse el tiempo extra, el Chelsea se volvió a encontrar con la madera. Antes de que finalizasen los primeros 15 minutos, Ryan Giggs tuvo cerca el 2-1 para el Manchester, pero la cabeza salvadora de John Terry evitó el tanto bajo palos. La más destacable de la segunda parte de esta prórroga fue la expulsión de Didier Drogba por un tortazo a Vidic, una mancha en esta brillante final.
Con las fuerzas al límite se llegó a la tanda de penaltis, la pena máxima y la lotería del fútbol. Toda Europa estaba con el corazón en un puño, observando los lanzamientos y esperando que llegase el fallo. Y el fallo llegó de la mano de Cristino Ronaldo. En semifinales ya vimos que el lanzamiento de penas máximas no es su fuerte y esta vez volvió a fallar. Casi con lágrimas en los ojos regresó con sus compañeros, esperando un milagro que llegaría. El Penalti decisivo para el Chelsea le tocó a Terry, el capitán y empuje del equipo en muchos momentos del partido. La copa casi estaba en Londres y él lo sabía, por eso, cuando se acercaba al balón se colocó el brazalete de capitán seguro de si mismo y de su suerte. Pero esta vez la diosa fortuna no estuvo de su parte y un absurdo resbalón hizo que el balón fuese directo al palo.
Acariciaron la copa de punta de lo dedos pero Van der Sar paró el tiro de Anelka y terminó con la esperanza. El Chelsea de Avram Grant tendrá que esperar un año más para conseguir su primera el triunfo europeo. Este año la Copa de Europa vestirá de rojo y blanco. El Manchester United ya tiene la tercera.
Fuente: Uefa.com