«Nuestra táctica era marcar más goles que el contrario» (Ferenc Puskas-Máximo goleador del SigloXX)
Goles, goles, goles y más goles. Eso era Pancho Puskas. Ahora lamentablemente nos deja a los 79 años tras una larga enfermedad: Alzheimer. Antes de catenaccios, o tiki-takas, o toque-toque, Santiago Bernabeu allá por 1958 trajó al Madrid un delantero con 12 kilos de más y 31 años pero que en la mente solo tenía la portería contraria y que acabó cautivando a todo el madridismo.
Ferenc Purzceld ( se cambió el apellido de origen aleman por Puskas, que en húngaro significaba rifle,cañon..) nació en Hungria en 1927 donde ha sido un ídolo nacional. Defendió la camiseta de su pais durante 84 partidos marcando la friolera de 83 goles, formó parte de los legendarios Magiares Mágicos, aquellos que ganaron a Inglaterra y que lograron llegar a la final del mundial de Suiza 54. Despues llego la ocupación de la URSS en Hungría y el exilio de muchos de los jugadores. La FIFA sancionó un año sin jugar al delantero por abandonar su pais.
Tras el exilio probó por equipos europeos, hasta que Bernabeu lo quisó para su Madrid. El presidente blanco encontró mucha oposición en su fichaje, sus 31 años y su famosa «barriga» iban en su contra. Pero perdió peso y empezo a meter goles como churros. Dejo de ser Ferenc Puskas y se convirtió en «Cañoncito Pum» o Pancho Puskas como le apodó du gran amigo Di Stefano. Durante 9 años se enfundó la camiseta blanca, marcando 324 en 372 goles, inapelable. Su palmarés envidiable, 3 Copas de Europa, 5 ligas españolas, 1 Intercontinental, 1 Copa de España, 1 Oro olímpico, 1 subcampeonato del Mundo,5 ligas húngaras… llegó hasta a defender los colores de España en 4 partidos. Despues probó en los banquillos hasta que se le permitió vovler a su país en 1981. Donde formó parte de la Federación.
Pero más alla de trofeos o galardones sera recordado por su amor al fútbol, por sus goles y por su zurda, y los tiros endiablados que soltaba. Pancho Puskas no tuvó una vida fácil, debido al país en el que nació, pero decidió ser futbolista por encima de todo, como su padre. El decía que se lo debe todo al fútbol, pero este deporte no le debe menos a él.
Se va uno de los grandes, pero esta vez de los grandes grandes de verdad. Adios Pancho.