En Ucrania, las familias enfrentan una situación de «modo de supervivencia constante» debido a los repetidos ataques rusos que han devastado la infraestructura eléctrica del país, dejando a barrios enteros sin electricidad y calefacción durante días. Con las temperaturas cayendo a niveles peligrosos, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha advertido sobre la crisis humanitaria que se avecina.
Durante una conferencia de prensa en Ginebra, Munir Mammadzade, representante de UNICEF en Ucrania, reveló que muchas familias han recurrido a métodos ingeniosos para combatir el frío extremo, como rellenar sus ventanas con muñecos de peluche. Esta situación se ha intensificado tras una nueva serie de ataques a la infraestructura eléctrica en las regiones de Zaporiyia y Járkov, lo que ha dejado a numerosas áreas residenciales en una oscuridad helada.
La emergencia por el frío está tomando proporciones alarmantes. En Kiev, las temperaturas han descendido hasta los -15°C, y se espera que la próximas semanas sean aún más severas, aumentando la presión sobre las familias que carecen de calefacción. A pesar de que la ayuda humanitaria ha estado enfocada en las zonas de combate, los ataques a la infraestructura urbana han revelado la complejidad de las necesidades de los ciudadanos que viven en edificios de apartamentos.
Svitlana, residente en Kiev, compartió con UNICEF su desesperación al no contar con calefacción ni electricidad en su hogar durante más de tres días, un desafío que se ha prolongado en muchas familias. Esta situación, descrita por Mammadzade, refleja que casi cuatro años después de la invasión rusa, la infancia de millones de niños ucranianos sigue marcada por la lucha por la supervivencia.
Un aumento del 1% en las bajas infantiles en 2025 en comparación con el año anterior refleja la cruda realidad en la que viven los niños ucranianos. Estos pequeños son especialmente vulnerables a los efectos físicos y mentales de vivir en la oscuridad y a temperaturas bajo cero, lo que agrava problemas de salud y bienestar. Mammadzade enfatizó el peligro que enfrentan los recién nacidos y lactantes, quienes son susceptibles a la hipotermia y enfermedades respiratorias.
UNICEF está proporcionando refugio a los más afectados en grandes carpas comunitarias, donde pueden encontrar protección del frío y acceso a juguetes y actividades recreativas. Sin embargo, el subjefe de la Cruz Roja en Ucrania alertó que este invierno se perfila como el más crudo desde el inicio del conflicto. Jaime Wah explicó que millones de personas se encuentran sin calefacción ni electricidad debido a daños significativos en la infraestructura energética del país.
Solo en Kiev, se estima que unas 200,000 personas llevan más de una semana viviendo sin calefacción, mientras las temperaturas descienden hasta los -18°C. Este difícil contexto ha llevado a muchas familias a abandonar sus hogares y a un gran número de ciudadanos a agotar su capacidad de resistencia. Siete de cada diez personas no tienen ahorros, lo que les obliga a tomar decisiones imposibles entre calefacción, alimentos y atención médica.
La Cruz Roja ha estado proporcionando asistencia vital en forma de puntos de calefacción, comidas calientes, recarga de teléfonos y apoyo psicosocial. A medida que el invierno avanza, la situación de millones de ucranianos se vuelve cada vez más crítica.
Fuente: ONU últimas noticias





