Esta película dirigida por el egipcio, Marwan Hamed, en el 2006, está basada en una novela del escritor Alaa´Al- Aswany.
La película toma el nombre de su constructor: Hagop Yacobián. El edificio, en el centro de El Cairo, es habitado por personas de diferentes clases sociales.
Se nos presenta el edificio en un asfalto, que nos recuerda mucho al cuadro del centro de Madrid que pintó Antonio López.
¿Lo comprobáis?.Tiene incluso, esa atmósfera gris, no sólo de polución, sino de construcción duradera, que se resiste igual que alguno de sus moradores, al paso del tiempo, ( concretamente del Pasha ). Personaje que, en un principio, parece ser el único protagonista de la película, pero no, porque al igual que esa especie de rosario, ( no sé el nombre) que siempre lleva consigo otro de los protagonistas, van apareciendo y presentándose a la sociedad y a los espectadores, como la trama humana que se cruza, se mezcla, se ignora, se usa y se transforma en corruptos, entusiastas, soñadores.
Marwan, su director, da cobijo a distintas clases sociales, existentes en muchas sociedades. Son vidas que quieren encontrar su sitio en la sociedad, pero ni ésta, ni las leyes, se lo permitirán. Me gustó verla, porque por momentos parecía que esta película tuviese en cuenta al gran teatro del mundo; con su deshonra, su deshonor, su desamor, evolucionando y dando posibilidad a la existencia menos rígida y más humana de la ilusión, la amistad, la homosexualidad.
Nos habla de corrupción, fundamentalismo, pero con una presentación del edificio y sus moradores que resulta MAGISTRAL.