La modalidad de Bachillerato a distancia se convierte en una opción cada vez más relevante para jóvenes deportistas que buscan equilibrar su intensa carrera atlética con sus estudios. Muchos de estos jóvenes, que ya destacan en el alto rendimiento deportivo antes de llegar a la mayoría de edad, se enfrentan a desafíos significativos para asistir a clase de manera regular. Entrenamientos diarios, competiciones, concentraciones y el tiempo necesario para la recuperación tras lesiones complican la compatibilidad entre la formación académica y la vida deportiva.
Para responder a esta nueva realidad, el Colegio Guzmán el Bueno ha implementado un Bachillerato a distancia, una enseñanza autorizada por la Comunidad de Madrid que permite, en casos excepcionales, que los alumnos puedan comenzar a partir de los 16 años si presentan circunstancias justificadas, como la dedicación al deporte de alto rendimiento. Este enfoque ofrece a los estudiantes la oportunidad de continuar su formación académica desde cualquier lugar, a través de una plataforma online disponible las 24 horas, que incluye tutorías individuales y un seguimiento personal adaptado a sus necesidades.
Roi Álvarez, director del Colegio Guzmán el Bueno, enfatiza la importancia de esta modalidad, señalando que «el deporte de élite exige hoy una dedicación que hace apenas unos años era impensable para adolescentes». Busca que ningún joven tenga que sacrificar su educación en el camino hacia la consecución de sus sueños deportivos.
A diferencia del Bachillerato tradicional, este sistema permite a los estudiantes matricularse por asignaturas, personalizar su carga lectiva y estructurar su estudio en función del calendario de competiciones. A pesar de esta flexibilidad, se mantiene la rigurosidad académica con exámenes presenciales, asegurando así la calidad del aprendizaje. Además, federaciones como la Española de Natación colaboran activamente con el centro, logrando resultados positivos tanto en el ámbito académico como en el deportivo.
El éxito de esta modalidad se fundamenta en el apoyo continuo ofrecido a los estudiantes, así como en una comunicación constante con sus familias y entrenadores. Esta coordinación permite que los jóvenes desarrollen un plan realista que les ayude a alcanzar sus metas tanto en el deporte como en la educación. «Queremos que nuestros alumnos entiendan que su carrera deportiva y su formación no son caminos incompatibles. Al contrario, creemos que ambas deben avanzar de la mano para construir un proyecto de vida sólido», concluye Álvarez.


