El cine al alcance de todos

El cine al alcance de todos 7Ahora que hace treinta años de la muerte de Alfred Hitchcock, convendría ver de nuevo sus películas para comprobar que mucho cine que vino después bebió de sus influencias. Un cine, el suyo, que por muchos “avatares” que vengan no hará que olvidemos la sensación de opresión, de angustia, de calor mental creciente que se operó en nosotros ante muchas de sus escenas. Se ha hablado y escrito mucho de la relación del cine con la Literatura, pero hoy por la temática de este director me gustaría destacar la relación del cine con lo psicológico.

Los rituales que empleamos cuando nos vamos a dormir tienen una relación especial con los que anteceden para ver una película. En ambos casos nos estamos preparando para la proyección de nuestros deseos, nuestras frustraciones y nuestros miedos.

Sentados en nuestra butaca, en una sala oscura, donde la luz proviene de un solo punto, nos transportamos hacia otra dimensión, como en un diván colectivo dándonos una catarsis de peligro, ternura, sexo, melancolía o violencia.

El placer de contemplar o de mirar está descrito por el psicoanálisis como una de las pulsiones que más satisfacciones nos proporciona. En nuestro asiento, hacemos asociaciones, sin interrupciones, viendo sólo aquello que queremos ver y de una manera única como nadie más lo observará.

Los directores de cine recogieron este interés por el psicoanálisis y llevaron a la pantalla obras donde se reflejan estas influencias. Y Jacques Lacan, psicoanalista, utilizó estas obras para ejemplificar cuestiones clínicas en la enseñanza de sus alumnos.

Entre los directores más prolíficos en cuanto a producción está Alfred Hitchcock. En su infancia encontramos parte de sus obsesiones que luego llevaría al cine. Es entonces, según confesión propia, cuando conoce por primera vez el verdadero miedo: “Tenía seis años e hice algo por lo que mi padre consideró que debía ser castigado, no recuerdo qué, tal vez robé un tomate. Bien, mi padre me envió a la comisaría de policía de la esquina con una nota. El policía me encerró en una celda mientras no dejaba de repetirme: esto es lo que se le hace a los niños malos

El robo aparece en “Marnie, la ladrona” aunque el problema principal de Marnie (Tippi Hedren) es la neurosis fóbica por un trauma sufrido en su infancia, donde se ve apartada de su madre por un hombre extraño para ella.

Otros temas como el odio, el miedo, la angustia… aparecen en otras películas como:

Rebeca”. Aquí se pone de manifiesto el odio que la señora Danvers siente por la segunda mujer de Winter porque ella adoraba a Rebeca, vivía a través de Rebeca, por eso nadie debe ocupar su lugar.

Vértigo”. Un inspector de policía se ve obligado a retirarse a causa de sus ataques de vértigo o acrofobia. Este miedo a las alturas se le presentó al perseguir un delincuente y quedarse colgado de un tejado expuesto al vacío.

Con la muerte en los talones”. Un ejecutivo del mundo de la publicidad, Roger O. Thornhill, es confundido a causa de un malentendido con un agente del gobierno llamado George Kaplan por una organización de espionaje. Secuestrado por tres individuos y llevado a una mansión en la que es interrogado, consigue huir antes de que le maten. Cuando al día siguiente regresa acompañado de la policía, no hay rastro de las personas que había descrito.

El cine al alcance de todos 8Hichcock, importado de Inglaterra  en 1939, se reveló como uno de los realizadores más taquilleros de todos los tiempos y no sólo por el suspense, sino también por el ritmo endiablado que impone a sus películas debido a la técnica que emplea: elipsis atrevidas, imágenes –choque, travelling ultra-rápidos y un empleo inteligentísimo de la banda sonora.

Pero ahora, cabe decir lo que su esposa opinaba de este hombre bajito y gordo que se colaba siempre en medio de la trama, porque Alfred, como diría su mujer Alma, era un hombre de peculiar humor: “Nunca dejaba de gastar bromas a todo el mundo, a veces incluso me daba miedo”.

Algo bien distinto sería el martirio al que sometía a sus actores. Su obsesión por Tippi Hedren llegó a ser tal, que contrata detectives para que le informen de todo lo que hace. La actriz recuerda: “Comenzó a decirme lo que debía vestir en mi tiempo libre, lo que tenía que comer, y los amigos que debería tener. Se ponía furioso si no le pedía permiso para visitar a algún amigo por la noche o en un fin de semana”. Llegó incluso a regalarle a su hija (Melanie Griffith) una muñeca idéntica a su madre, encerrada en un ataud.

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