Pocas veces se verá sobre un campo de fútbol 45 minutos de tanto fútbol del calidad por parte de un equipo, como los que cuajó ayer el FC Barcelona en la primera parte. Si no es por el portero del Arsenal ayer en la primera parte se podría haber visto un marcador de escándalo para un partido de Champions League entre 2 equipos de tanta calidad. Almunia dejo claro que no es un portero de segunda y evitó una tras otra las clarísimas ocasiones de los azulgranas, que vieron como un frustrado Ibrahimovic no era capaz de marcar.
Pero la segunda parte tomó otro color, Almunia falló en la salida e Ibrahimovic acabó con su mal fario, así todo apuntaba a que una vez abierta la lata los de Guardiola podrían dar un recital y más cuando Ibra marcó el segundo de la noche.
Pero la entrada de Walcott en el Arsenal dió velocidad y vida a los londinenses que vieron como el mismo Walcott penetraba por la banda y definía a la perfección para poner el 1-2. Los ingleses no se dieron por vencidos y Cesc Fábregas transformó un penalti en el 89 para poner las tablas en el marcador.
Un resultado engañoso, que deja con vida al Arsenal para la vuelta en Camp Nou, una vuelta en la que el espectáculo se verá mermado, pues no jugarán por sanción Cesc, Piquet y Puyol, este último por expulsión en la jugada del penalti.