En 2024, una gran parte de la población de la Unión Europea (68,5%) percibió su salud como muy buena o buena. Sin embargo, un 8,5% de los encuestados calificó su salud como mala o muy mala, mientras que el 23,0% restante la consideró regular. Estos datos reflejan una percepción más positiva sobre la salud en los grupos de menor edad, con un 91,3% de los jóvenes de 16 a 24 años afirmando que su salud es muy buena o buena. La percepción de salud decrece gradualmente al llegar a los 55-64 años, donde solo un 61,1% de las personas mantienen esa opinión, y cae a un 40,0% en la población de 65 años y más.
Dentro de este último grupo de edad, Irlanda destacó con la mayor proporción de personas que valoraron su salud como muy buena o buena, alcanzando un 62,0%. Le siguen Bélgica, con un 57,4%, y Luxemburgo, donde el 56,8% de las personas mayores reportaron una buena percepción de su salud.
En un extremo opuesto, varios países de la región presentan cifras alarmantes. En Lituania, tan solo un 12,5% de la población de 65 años o más se percibe con buena salud, mientras que en Letonia la cifra es de 13,1% y en Portugal, un 19,1%. Estos contrastes resaltan la importancia de abordar las disparidades en salud entre los diferentes Estados miembros de la UE.
Los datos, que se presentan a propósito del Día Mundial de la Salud, celebrado cada 7 de abril, subrayan la necesidad de seguir investigando y trabajando en políticas de salud que beneficien a toda la población, en especial a los más vulnerables. Con la esperanza de que estas cifras fomenten un diálogo sobre la salud pública y el bienestar, se plantea la pregunta de qué pasos se están tomando para mejorar la calidad de vida de las personas mayores en diferentes países y cómo esto puede influir en su percepción de la salud.

