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Disfrutando con una limusina

Siempre hemos relacionado limusinas con lujo, y sobretodo con América. Hemos visto limusinas quedarse clavadas en un desnivel, otras con un cepo en Barcelona, una hecha a partir de un Ferrari… Si hasta hemos visto el ejército ruso derrapar con un tanque en la nieve, ¿por qué no hacerlo con una limusina?

En esta ocasión podemos ver cómo un redactor de una revista sueca conduce una limusina Lincoln Town Car en una pista de pruebas totalmente mojada. Pero no conduce normal, sino que disfruta más que un niño pequeño con un caramelo. Conducir un vehículo de estas dimensiones no debe ser nada fácil, y derrapar con él tampoco. La limusina se va muchísimo de lado, y cuando el conductor se pasa un poco se convierte en un artista haciendo cruzadas enteras de 360 grados.

Fabricar un alimusina tampoco es nada fácil, ya que parten de un coche de serie y luego se «alarga». El trabajo más duro y difícil es mantener la resistencia de la parte central de la limusina, algo que parece que empieza a decir «basta por hoy» al final del vídeo.

Si drifteando con un coche normal ya cuesta que no se cruce, sólo hace falta ver con una limusina lo difícil que es

Visto en: Motorpasión

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