El aumento de peso durante la menopausia continúa siendo una de las principales preocupaciones de las mujeres a partir de los 45 años. Esta situación genera una sensación de frustración e impotencia entre aquellas que, pese a mantener hábitos alimenticios y de ejercicio similares a los de años anteriores, sienten que su cuerpo ya no responde de la misma manera. Este fenómeno, que afecta a muchas mujeres, puede llevar a un error común: recurrir a dietas extremas o restricciones severas con la esperanza de que el metabolismo revertirá su aparente letargo.
Cristina Martínez y Mireia Roca, cofundadoras y co-CEO de DOMMA, plataforma especializada en salud femenina y menopausia, advierten que muchas mujeres creen que su metabolismo está dañado y optan por ingerir cada vez menos alimentos. Sin embargo, durante la menopausia, las dietas estrictas pueden empeorar precisamente los desequilibrios metabólicos que se pretende corregir. La caída de estrógenos típica del climaterio provoca profundos cambios fisiológicos: se disminuye la masa muscular, aumenta la grasa visceral y se ralentiza el gasto energético basal. Reducir drásticamente la ingesta de alimentos solo acelera algunos de estos procesos.
La evidencia científica relaciona la menopausia con una pérdida progresiva de masa muscular y densidad ósea, dos factores estrechamente asociados con la fragilidad, la fatiga y una peor salud metabólica. Cuando el cuerpo pierde músculo, también pierde capacidad metabólica, y eso es precisamente lo que favorecen muchas dietas restrictivas.
Desde DOMMA también se recuerda que el impacto de la menopausia no es únicamente físico. Marta y Roca destacan que la menopausia afecta al cerebro, y que nutrientes clave como las grasas saludables, minerales específicos y compuestos relacionados con la función muscular son esenciales para mantener energía, memoria y funcionalidad neuronal. Por ello, promueven un cambio de enfoque: dejar de centrarse exclusivamente en adelgazar y empezar a hablar de salud metabólica integral, buscando no solo pesar menos, sino también preservar músculo, hueso y salud cerebral en una etapa especialmente vulnerable para la mujer.
En este contexto, cada vez más investigaciones ponen el énfasis en soluciones orientadas a la prevención y al abordaje integral de la menopausia. Uno de los ingredientes que está despertando mayor interés es la creatina. Aunque tradicionalmente se ha asociado al rendimiento deportivo, sus beneficios en la salud femenina están siendo cada vez más estudiados. La evidencia actual sugiere que la creatina puede ayudar a preservar masa muscular, apoyar la función cognitiva y contribuir a la salud ósea durante el envejecimiento.
No obstante, las expertas de DOMMA subrayan que el abordaje de la menopausia requiere actuar sobre distintos procesos de manera simultánea. Por ello, formulaciones como EN FORMA de DOMMA, que combinan activos con respaldo científico como creatina, magnesio, vitamina D3 y K2, junto con compuestos orientados al control glucémico, están ganando popularidad por su capacidad de actuar de forma complementaria sobre los distintos procesos metabólicos asociados a esta etapa de la vida.


