Diego Mateos, CEO de GESE Asesores Energéticos y experto en mercados energéticos, alertó recientemente sobre los riesgos que enfrenta Europa en su búsqueda de una transición energética que combina la dependencia del gas importado, el cierre de plantas nucleares y una apuesta exclusiva por las energías renovables. Según Mateos, estas decisiones están poniendo en peligro tanto la estabilidad energética como económica del continente.
Mateos, con una amplia trayectoria en análisis geopolítico y económico, destacó que las políticas actuales han evolucionado de ser prácticas a ideológicas, lo que ha generado una dependencia crítica de Estados Unidos para el suministro de gas natural licuado (GNL), aumentando la vulnerabilidad económica en la región. Un ejemplo alarmante de esta situación se presenta en Alemania, donde las reservas de gas se sitúan en un 20%, muy por debajo de la media europea del 30%. «Si llegara un invierno riguroso, Alemania podría quedarse sin gas en pocas semanas», advirtió Mateos, subrayando que este problema no es aislado, sino representativo de una tendencia más amplia en Europa.
En sus intervenciones anteriores, Mateos ha criticado el impacto de las sanciones contra Rusia, que han hecho que Europa pague un precio elevado por sustituir el gas de los gasoductos rusos por el más caro GNL estadounidense. Esta falta de una estrategia de diversificación está expuesta al riesgo de desabastecimiento y encarecimiento extremo. «El problema no es solo comprar gas más caro, sino concentrar todas las compras en un solo proveedor, enfrentándose a un mercado global donde la demanda de gas sigue creciendo», enfatizó.
El experto también ha mostrado su descontento con la relación geopolítica entre Europa y Estados Unidos, señalando que las negociaciones son escasas y que las decisiones son desiguales, lo que coloca a Europa en una posición desfavorable. «La necesidad de depender tanto del gas estadounidense podría generar problemas logísticos en su transporte y almacenamiento», añadió Mateos, alarmado por esta falta de alternativas sólidas que minimicen el riesgo de crisis.
Mateos expresó que la eliminación de la energía nuclear del mix energético europeo podría ser peligrosa. Aseguró que cerrar plantas nucleares sin un respaldo adecuado podría llevar a un aumento en los precios y a situaciones de desabastecimiento que amenacen con producir apagones. En España, por ejemplo, alrededor del 20% del consumo eléctrico proviene de centrales nucleares, y su cierre tendría consecuencias negativas para la industria y la competitividad económica.
En su propuesta para afrontar estos desafíos, Mateos sugiere una estrategia de diversificación energética que incluya un mix equilibrado de energías renovables, nucleares y fuentes fósiles, gestionadas bajo criterios de seguridad y disponibilidad. Concluyó que «la seguridad energética no se logra con decisiones ideológicas, sino a través de una estrategia sólida y pragmática que reconozca las limitaciones de Europa en recursos y la necesidad de una negociación más equilibrada en el mercado global».





