En los últimos años, mucho se está hablando de los productos ecológicos. Se trata de una alternativa de consumo saludable para el ser humano, a la vez que es respetuosa con el medio ambiente. Cada año que pasa, este tipo de productos tienen un mayor número de adeptos, pero aún hay falsos mitos sobre ellos que hacen que muchas personas sean reticentes a su consumo. A continuación pasaremos a desmontar algunos de estos falsos mitos sobre productos ecológicos.

Los productos ecológicos no están libres de químicos ni de pesticidas

Se trata de una afirmación falsa ya que estos productos son totalmente naturales. Durante todo su proceso no se utiliza ningún tipo de producto químico, ni tampoco colorantes ni conservantes. Para luchar contra las plagas de insectos, utilizan otros métodos menos agresivos para la salud humana y para el medio ambiente. La Unión Europea realiza un control exhaustivo en esta materia, y sólo permite a la producción ecológica utilizar excepcionalmente algunos pesticidas naturales. En cambio, es muy tajante con el uso de pesticidas y fertilizantes químicos, prohibidos en este tipo de agricultura.

No aportan ningún tipo de beneficios adicionales a la salud

Otra de las afirmaciones falsas ya que al prescindir de los productos químicos, se eliminan muchos de los riesgos asociados a estos productos y que pueden afectar a nuestra salud. Además de reducir este riesgo, los productos ecológicos también aportan beneficios al organismo al no tener residuos tóxicos, no tienen incidencia negativa en nuestro metabolismo, ya que se asimilan mejor.

Este tipo de producción no es necesariamente más sostenible

 

 

Cuidar el planeta y conseguir un consumo sostenible son dos de los objetivos principales de la producción ecológica. Si se consigue reducir la contaminación del agua y el aire, estaremos evitando riesgos para nuestra salud, a la vez que luchamos ante problemas como el efecto invernadero.

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También se ha comprobado que la agricultura ecológica es también la más respetuosa con la fauna autóctona. Además impulsa la economía local y libera a la tierra de la sobreexplotación y contaminación indiscriminada por el uso de pesticidas, abonos y monocultivos.

 

 

 

Perjudica al medio ambiente

A diferencia de lo que muchos pensamos, la industria no es lo más perjudicial para la naturaleza sino la agricultura, ya que nada ha cambiado tanto la apariencia de nuestro planeta. Debido a esto, uno de los principales retos es hacer que esta práctica no sea tan perjudicial para nuestro planeta. Aquí es donde entra en juego la agricultura ecológica ya que se encarga de fertilizar la tierra y frena la biodiversdad entre otras muchas cosas.

Los animales sufren al no tratarlos con antibióticos

Totalmente falso. Los animales involucrados en los productos ecológicos se ven notablemente beneficiados. En la ganadería ecológica, se les permite vivir en condiciones de mayor libertad, para que tengan un desarrollo norma y gocen de una mejor salud. Esto repercute en el resultado final, permitiendo que las especies locales, las más aptas para esa zona, continúen existiendo.

Además, los productos ecológicos de origen animal no contienen residuos de antibióticos ni otros medicamentos que habitualmente se proporcionan al ganado para aumentar su productividad y hacerlo más resistente al desgaste.

Los productos ecológicos son más caros pero no mejores

La agricultura ecológica utiliza un sistema de producción de la máxima fiabilidad, sujeto a una trazabilidad regulada desde el campo hasta el lineal. Desde la selección de la materia prima hasta que realizamos la compra, pasando por la elaboración, el envasado, el etiquetado y hasta el transporte, las empresas de control y certificación garantizan que todos los actores que forman parte de los procesos cumplan con su parte. Todos estos productos están regulados por la Unión Europea, órgano que emite un sello que identifica los productos de agricultura ecológica y que va siempre acompañado de un segundo sello del organismo certificador del país de origen.

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En cuanto a su sabor, al estar elaborados de forma artesanal, se consigue recuperar los sabores originales, conservando su propio aroma, color y sabor.

El miedo a los transgénicos no tiene ninguna base

Los productos genéticamente modificados, no se aceptan en los estándares de la agricultura ecológica, aunque todavía no se ha probado al cien por cien su efecto nocivo a largo plazo. Queda camino por recorrer en el conocimiento de la relación entre su consumo, la seguridad de su uso y sus consecuencias para nuestro planeta y nuestra salud.

 

 

Y vosotros, ¿qué pensáis de los productos ecológicos? Animaros y compartir con todos nosotros vuestros comentarios. ¡Os estamos esperando!