Denuncia de la ONU: Torturas y Violaciones en Centros de Estafa en el Sudeste Asiático

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Un informe de la ONU denuncia torturas y violaciones en centros de estafa multimillonarios del sudeste asiático

Un nuevo informe de derechos humanos de la ONU ha revelado la existencia de una vasta y cruda industria de estafas en línea en el sudeste asiático, que se estima genera decenas de miles de millones de dólares anualmente. El documento, titulado «Un problema perverso», destaca que detrás de estos impresionantes beneficios se encuentran cientos de miles de trabajadores que son víctimas de trata, sometidos a torturas y abusos en condiciones de trabajo forzado.

Según el informe, estas atrocidades afectan a personas de al menos 66 países, muchas de las cuales fueron engañadas con promesas de empleos legítimos. En su lugar, se encontraron atrapadas en un ciclo de violencia y explotación, obligadas a cometer fraudes en línea, que pueden incluir desde estafas por suplantación de identidad hasta extorsiones y fraudes románticos. La letanía de abusos descrita en el informe es calificada como «abrumadora y desgarradora» por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk.

Los sobrevivientes han compartido detalles desgarradores sobre los recintos donde se llevan a cabo estas estafas, que a menudo se asemejan a cárceles. Estos lugares, en ocasiones denominados «ciudades autónomas», están fuertemente vigilados y equipados con instalaciones que van desde supermercados hasta burdeles. La brutalidad es una constante, con torturas públicas a los empleados que no cumplen con sus cuotas y un control férreo que incluye la confiscación de documentos y una vigilancia constante.

Esta industria de estafas ha crecido de manera exponencial, con estimaciones que sugieren que al menos 300,000 personas están involucradas en estas operaciones en el sudeste asiático. La mayoría se localiza en la región del Mekong, donde se concentra el mayor número de centros dedicados a estas fraudes.

El informe pone de manifiesto la complicidad de funcionarios y organizaciones criminales, alertando sobre la corrupción profundamente arraigada que permite la continuidad de estas actividades ilícitas. Muchas veces, los familiares de las víctimas son extorsionados, obligados a pagar rescates por la liberación de sus seres queridos, a menudo a través de amenazas y manipulaciones.

A pesar de algunas intervenciones policiales que han llevado a la liberación de miles de víctimas, el informe subraya que estos esfuerzos son insuficientes y frecuentemente temporales. Las víctimas liberadas a menudo se encuentran en una situación de vulnerabilidad, expuestas a un sistema que las penaliza en lugar de brindarles la protección y asistencia que necesitan.

La ONU sostiene que es imprescindible adoptar un enfoque basado en los derechos humanos para abordar esta crisis global, enfatizando el principio de «no castigo» para aquellos que han sido forzados a cometer delitos como resultado de su explotación. Las respuestas efectivas deben centrarse en garantizar la justicia y la rehabilitación para quienes han sufrido en esta oscura industria.
Fuente: ONU últimas noticias