Un reciente análisis realizado por Geotab, líder en soluciones de vehículos conectados y gestión de activos, ha puesto de manifiesto la importancia de la potencia de carga en la salud de las baterías de los vehículos eléctricos (VE). Los datos actualizados revelan que, a pesar de que el uso de carga rápida se ha vuelto común, los VE continúan mostrando un rendimiento sólido a lo largo de su vida operativa.
El estudio, que abarcó información telemática de más de 22.700 vehículos eléctricos de 21 marcas y modelos diferentes, señala que la degradación media anual de las baterías ha aumentado del 1,8 % al 2,3 %. Este cambio es resultado de un incremento en la dependencia de la carga rápida en corriente continua de alta potencia. La vida útil de las baterías es un aspecto crucial tanto para propietarios individuales como para gestores de flotas, especialmente conforme avanza la adopción de VE en flotas comerciales y del sector público.
Iván Lequerica, vicepresidente de EMEA en Geotab, subrayó que, a pesar de la aceleración en los ciclos de carga, la salud de las baterías se mantiene en un nivel alto. «Las baterías están superando las expectativas de sustitución de flotas. Sin embargo, el comportamiento de carga ahora tiene un papel mucho más relevante en la velocidad de envejecimiento de las baterías, lo que brinda la oportunidad de gestionar el riesgo a largo plazo con estrategias de carga adecuadas», afirmó.
La degradación de una batería, proceso natural que disminuye su capacidad de almacenamiento de energía, se mide por el estado de salud (SOH). Por ejemplo, una batería de 60 kWh con un SOH del 80 % se comporta como una de 48 kWh, lo que implica que las baterías modernas de VE siguen siendo utilizables mucho después de los plazos tradicionales de propiedad y renovación.
El análisis de Geotab destaca que la potencia de carga es el factor operativo más influyente en la salud de la batería. Los vehículos que utilizan carga rápida en corriente continua por encima de 100 kW presentan una degradación más pronunciada, alcanzando hasta un 3,0 % anual, en comparación con un 1,5 % para aquellos que utilizan principalmente carga en corriente alterna o de menor potencia.
Además, el clima tiene un impacto menor, ya que los vehículos en regiones más cálidas experimentan una degradación ligeramente mayor, aproximadamente un 0,4 % más al año que aquellos en climas templados. Sin embargo, el estudio cuestiona la necesidad de reglas estrictas en la carga diaria, concluyendo que los vehículos que utilizan un rango más amplio de batería no muestran un aumento significativo en la degradación, salvo en casos de carga excesiva durante periodos prolongados.
Lequerica comentó que «para las flotas, el equilibrio es clave. Utilizar menos potencia de carga que la necesaria puede mejorar la salud de la batería a largo plazo sin afectar la disponibilidad de los vehículos».
Por último, contar con información precisa sobre el estado de salud de las baterías es fundamental para maximizar los beneficios de los vehículos eléctricos. Los datos telemáticos permiten a las flotas conocer la capacidad real de sus baterías, entender su degradación y maximizar su valor durante el ciclo de vida de los vehículos.





