De A para X

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Hace un mes aproximadamente en el suplemento de libros Babelia hablaban de los libros que se publican actualmente sobre el amor.

Un artículo interesante que enlazo aquí. Mucho se ha escrito sobre el tema y muchos son los libros para encerrarlos en un solo artículo.

Yo acababa de leer uno que me pareció necesario incluir: De A para X de John Berger, un gran libro que no deja indiferente, de esos que cuando los terminas siguen en ti.

Es una historia en cartas como dice también su título. En la literatura de ficción, la carta ha sido una forma discursiva recurrente en la configuración de textos narrativos, desde la novela medieval Carcel de amor, de Diego de San Pedro, hasta la renacentista Lazarillo de Tormes, o, en los siglos XVIII Y XIX, La Nueva Eloisa de Rousseau, Las cartas del joven Werther, de Goethe, Pepita Jiménez, de Valera, La incógnita de Galdos, etc.

Esta breve introducción citando la antigüedad del género epistolar, me sirve para demostrar que no responde ésta a una literatura femenino-emotiva, como a veces se le ha achacado.

La carta es ante todo un instrumento de comunicación humana. Su esencia se sustenta sobre un «aqui» y un «ahora». Muestra una realidad, no exenta de esfuerzo al  leer, para reconstruir una historia que se nos da fragmentada.  Pero también con mucho poder seductor: ¿qué son los mensajes entre los amantes sino la invención de un mundo secreto, compartido?

John Berger nos brinda algo exquisito con un lenguaje sencillo y a la vez poético.

A. y X. son A’ida y Xavier, dos amantes que no pueden estar juntos. Ella vive en la polvorienta y destartalada ciudad de Suse y su vida transcurre entre la farmacia donde trabaja y las cartas que envía a Xavier, su insurrecto prometido, a la prisión en la que éste cumple condena. A’ida dice en una de las cartas:

«Todas las historias son también historias de manos, manos que agarran, que sopesan, que señalan, que unen, que amasan, que enhebran, que acarician; manos abandonadas en el sueño, manos que cortan, que comen, que limpian, que tocan música, que rascan, que pelan, que se aferran, que aprietan un gatillo, que se cruzan.

Te estoy escribiendo.

Y me miro las manos, que quieren tocarte, y me parecen obsoletas, porque hace tanto que no te acarician».

Y A’ida le dibuja sus manos a Xavier una y otra vez  y lo llama de múltiples maneras en cada encabezamiento de sus cartas: sugerentes, sensuales, decididas y tiernas.

Cartas que cuentan una cotidianidad que no parece; que abordan también los sucesos que ocurren en el pueblo;  que hablan de la gente, de sus propios recuerdos de días mejores y de sus esperanzas.

¿Cuándo y dónde tiene lugar su historia? No hay respuesta segura ni necesaria; su temática puede suceder en cualquier lugar.

Es la forma de mirar de John Berger o quizás otra forma de contar lo que nos llega con su palabra. Por eso se ha convertido en una de las voces esenciales para comprender el estado de nuestra sociedad combinando a la perfección compromiso y reflexión.

Como se ha dicho en una de las opiniones sobre el autor: la mejor forma de entender De A para X, al igual que las grandes obras de Berger, es entendiéndola como el testimonio de una conciencia incansable, comprometida y brillante.

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