La doctora Irene García Río, dermatóloga del Hospital Quirónsalud Vitoria, ha subrayado la importancia de una adecuada protección solar, la cual debe ir acompañada de una observación regular de manchas, lunares y cualquier tipo de lesión persistente en la piel. Según la especialista, cualquier lesión que no sané, que cambie de tamaño, que presente varios colores o que sangre con facilidad debe ser valorada de inmediato, especialmente si se encuentra en áreas expuestas al sol.
Durante los meses de verano, la piel de las personas está más expuesta a la radiación solar, lo que puede provocar que manchas, lunares y pequeñas lesiones se tornen más visibles. La doctora García Río enfatiza la necesidad de realizar autoexploraciones de la piel con regularidad y consultar a un dermatólogo ante cambios sospechosos. Destaca que la exposición a la radiación ultravioleta, ya sea a través del sol o de lámparas de bronceado, representa un factor de riesgo significativo para el desarrollo de cáncer de piel.
Existen otros factores que pueden incrementar el riesgo, como antecedentes familiares de cáncer cutáneo, tratamientos inmunosupresores o haber recibido radioterapia en áreas específicas de la piel. Aunque muchos de estos factores no se pueden modificar, sí se pueden evitar exposiciones solares intensas y adoptar medidas de protección como el uso de cremas solares y ropa adecuada.
El cáncer de piel se compone de diversos tipos de tumores, siendo el melanoma y otros cánceres cutáneos no melanoma, como el carcinoma basocelular y el carcinoma epidermoide, los más comunes. Los carcinomas suelen tener un buen pronóstico cuando se detectan a tiempo, y su tratamiento puede ser sencillo. La doctora García Río advierte que, si se ignoran estas lesiones, pueden crecer de manera progresiva, invadiendo los tejidos cercanos y causando cicatrices o secuelas.
En cuanto al melanoma, aunque es menos común, su detección temprana es crucial. Los pacientes deben prestar especial atención a cualquier cambio en lunares existentes, así como a la aparición de nuevas manchas que se diferencien del resto. La dermatóloga aconseja consultar de inmediato si se nota cualquier cambio en el color, tamaño o forma de una lesión, o si se presenta sangrado o inflamación.
Para facilitar la autoexploración, se recomienda seguir la regla del ABCDE de los lunares, que incluye aspectos como asimetría, bordes irregulares, color no homogéneo, diámetro superior a seis milímetros y evolución en el tiempo. Además, la regla del «patito feo» ayuda a identificar aquellas lesiones que son diferentes al resto de lunares de una persona.
Finalmente, la doctora García Río recuerda que, además de la autoexploración, es fundamental adoptar medidas de protección solar efectivas, como evitar la exposición durante las horas pico de sol, aplicar un fotoprotector adecuado y re-aplicarlo con frecuencia. Aunque la autoexploración es importante, no sustituye a una valoración médica profesional. La revisión periódica de la piel, incluyendo áreas menos visibles, puede facilitar una consulta temprana, lo que generalmente se traduce en un mejor pronóstico para el paciente.


