El 49,9 % de los conductores fallecidos en accidentes de tráfico durante 2025 había consumido al menos una sustancia tóxica, incluyendo alcohol, drogas o fármacos. Este alarmante dato se extrae de la Memoria 2025 del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF), presentada recientemente en colaboración con diversos Institutos de Medicina Legal y la Dirección General de Tráfico. En total, de los 894 conductores sometidos a autopsia y análisis toxicológico, 446, de los cuales el 90 % eran hombres, conducían en condiciones incompatibles con la seguridad en el momento del siniestro.
En cuanto al consumo de alcohol, se encontró que 290 conductores fallecidos dieron positivo, lo que representa un 32,4 % del total, cifra que ha disminuido un 2 % en comparación con 2024. Sin embargo, el informe destaca dos puntos preocupantes: el 20 % de estos conductores presentaba una tasa de alcohol superior a 1,20 gramos por litro de sangre, cifra considerada el límite penal, y un 11,6 % exhibía una intoxicación extrema, con niveles superiores a 2 g/l, condiciones que, según el director del INTCF, Jorge González, inhabilitan por completo para la conducción.
El informe también arroja luz sobre el uso de drogas de abuso, revelando que 230 conductores (20,9 %) fueron positivos en este aspecto, lo que representa un aumento del 4,5 % respecto al año anterior. La cocaína se sitúa como la sustancia más comúnmente detectada, con 125 casos, seguida por el cannabis en 72 ocasiones. El documento señala un repunte considerable en el consumo de cocaína, alcanzando su nivel más alto desde 2014, cuando se registró un 6,7 %.
Además, un 17 % de los conductores fallecidos presentaron psicofármacos en sus sistemas, con un incremento notable del 5,6 % en comparación con 2024. La mayoría de estos casos se debieron al consumo de benzodiacepinas y antidepresivos.
Respecto al policonsumo, que involucra más de una sustancia tóxica, se observó que 162 fallecidos (36,3 %) habían consumido múltiples sustancias, un aumento de más de 10 puntos en comparación con el año anterior. La combinación más habitual fue la de alcohol y drogas, presente en 85 casos (19,1 %).
El análisis del perfil de los conductores fallecidos indica que la mayoría son hombres de entre 35 y 54 años, desafiando la percepción común de que los jóvenes son los más afectados por este tipo de siniestros. Un 23,3 % de los fallecidos positivos tenía entre 45 y 54 años, mientras que solo el 7,2 % correspondía al grupo de 18 a 24 años.
En cuanto al tipo de vehículos implicados, el 46,4 % de los conductores positivos conducía un automóvil, mientras que el 35,4 % lo hacía en motocicleta. Asimismo, el 61,9 % de los accidentes mortales se produjeron en días laborables.
El informe también analiza la situación de los peatones, revelando que de 171 casos de atropellos, 87 (50,9 %) dieron positivo en alguna sustancia tóxica, lo que implica un aumento del 8 % en comparación con 2024. Entre estos, un 57,5 % dio positivo por psicofármacos, superando por primera vez a los positivos en alcohol y drogas.
La información presentada en la memoria pone de relieve la urgente necesidad de abordar el consumo de sustancias tóxicas entre conductores y peatones para mejorar la seguridad vial y reducir el número de accidentes mortales en las carreteras del país.

