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Las cuatro primeras obras maestras

Cuando el diseñador de muebles Hans J. Wegner y Carl Hansen & Son empezaron a colaborar en 1949 para desarrollar una exclusiva serie de sillas, sentaron las bases de una amplia colección de muebles. Durante un breve pero intenso periodo anterior al lanzamiento, en 1950, el joven diseñador de muebles trabajó con algunos de los artesanos más cualificados de Carl Hansen & Son para crear las sillas CH22, CH23, CH24 y CH25, cuatro diseños con expresiones muy distintas, pero todos ellos con el sello único y el énfasis de Wegner en la fabricación artesanal de excelente calidad.

Dos de estas sillas (la CH24, también conocida en todo el mundo como la emblemática Wishbone Chair, y la butaca trenzada CH25) llevan produciéndose más de 65 años en Carl Hansen & Son. Las otras dos, la CH22 y la CH23, que dejaron de producirse durante diversos periodos de tiempo, se están volviendo a fabricar de nuevo. Con el actual relanzamiento de la silla de comedor CH23, las cuatro primeras sillas del maestro del diseño de muebles vuelven a formar parte de la amplia colección Wegner para Carl Hansen & Son.

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El fabricante de muebles danés pone una mirada renovada sobre el periodo que resultó ser el más productivo de Wegner, momento en el que también nació la silla de comedor CH26. Concebida en 1950 y muy relacionada con la butaca CH22, la CH26 no llegó a producirse jamás; los diseños se descubrieron el año pasado entre los extensos archivos de Wegner. Esta elegante silla, de formas orgánicas, ha visto por fin la luz y se ha añadido a la primera colección de Wegner.

«Los primeros muebles, incluida la CH23, que acaba de salir al mercado, eran increíblemente vanguardistas en su época. Había una expresión en el trabajo totalmente nueva y emocionante, pero también una sencillez que atraía a mucha gente. Wegner consiguió llegar a un público muy amplio con su refinada artesanía y su seductora expresión del diseño, gracias a lo cual la silla de comedor supuso un éxito apabullante para Carl Hansen & Son tanto en Dinamarca como en el extranjero», dice Knud Erik Hansen, Director Ejecutivo de Carl Hansen & Son.

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Las cuatro primeras sillas, que desde el inicio señalaron a Wegner como uno de los diseñadores de muebles más dotados e innovadores de Dinamarca, supusieron, literalmente, un gran avance en el diseño contemporáneo de muebles. Wegner aplicaba técnicas avanzadas de diseño, como los respaldos curvados mediante vapor, las formas orgánicas, las construcciones complejas y los asientos hechos de cuerda de papel trenzado y madera de colores claros; todo ello aunado en una expresión sencilla y elegante. Las sillas iban, en muchos aspectos, por delante de su tiempo.

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Una explicación de la buena acogida de los primeros muebles de Wegner proviene de Christian Holmsted Olesen, Director de Exposiciones y Colecciones del Designmuseum de Dinamarca. Explica: «Las cuatro primeras sillas ostentan todas las propiedades que caracterizan el diseño danés: se basan en una larga tradición artesana y se inspiran en tipos de muebles históricos Esto implica que mucha gente las considere atemporales. Están fabricadas con materiales naturales y son, por tanto, sostenibles y duraderas. Presentan formas orgánicas y tienen una dimensión humana, y, a pesar de su impactante expresión artística, están diseñadas sin duda para el uso cotidiano.»

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Holmsted Olesen, autor del libro Wegner – bare een god stol (Wegner: nada más que una buena silla), continúa: «La colaboración de Wegner con Carl Hansen & Son significó la modernización de una de las mejores tradiciones artesanas del mundo, fusionada con una refinada visión artística. Cuando comenzó la colaboración en 1950, Wegner tuvo la oportunidad de crear muebles que contaran con la excelente calidad de la mejor elaboración artesana manual y estuvieran a disposición del público en general. Así, consiguió que el mobiliario se hiciera más democrático.»

Muebles desde el corazón

Las CH22, CH23, CH24, CH25 y, más tarde, la CH26 (diseñada cuando Wegner estaba en mitad de la treintena, al principio de su extraordinaria carrera) tienen, cada una de ellas, su propia y única expresión. Un dato destacable sobre la CH26 es que Wegner la diseñó al mismo tiempo que la CH22, pero Carl Hansen & Son no descubrió los dibujos hasta estar ya trabajando en la reintroducción de la CH22, en 2016.

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Todas las sillas dan testimonio de la experiencia de Wegner en ebanistería, su profundo conocimiento del potencial de diferentes materiales y su agudo sentido de la ergonomía. A Wegner, también un experto artesano, le gustaba poner a prueba a los empleados de Carl Hansen & Son y era capaz de ir siempre un paso más allá en el taller para aunar una artesanía excelente con una forma ideal. Desde el principio, Wegner era conocido por su intransigencia, un hecho patente a lo largo de toda su carrera, al igual que en sus primeras sillas para Carl Hansen & Son.

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«Las primeras sillas tenían una expresión totalmente única y su calidad era magnífica. Cada silla tenía su propio aspecto original y contaba con elementos característicos que luego se incluyeron en otros diseños de sillas», señala Knud Erik Hansen, Director Ejecutivo, de Carl Hansen & Son. Fue el padre de Knud Erik Hansen, Holger Hansen, quien inició la legendaria colaboración con Wegner que hizo de Carl Hansen & Son el fabricante de muebles de Wegner más importante del mundo. Juntos, crearon varias sillas que más tarde se convertirían en un clásico y que han llegado a ser artículos de coleccionista en todo el mundo. Las emblemáticas sillas de Wegner se elaboran en la nueva fábrica que Carl Hansen & Son tiene en Gelsted, en la isla danesa de Funen, donde el talento de los fabricantes de muebles y tejedores daneses sigue garantizando una artesanía de máxima calidad.

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«Wegner diseñaba sus muebles desde el corazón y sin ninguna consideración comercial, lo que significaba que todas las piezas que creó en 1950 eran verdaderamente únicas y, por consiguiente, se convirtieron en tendencia y establecieron un punto de referencia para el diseño de mobiliario contemporáneo», explica Knud Erik Hansen, que hace hincapié en que las formas orgánicas de Wegner y su destreza como artesano sumaron un valor considerable a sus diseños, tanto entonces como ahora. «Wegner, ni más ni menos, amplió los límites de lo que se pensaba que se podía hacer con la madera», añade.

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María MRhttps://mirevista.com
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