Cuando una abeja se empieza a hacer preguntas

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Parece mentira que un director de cine como Víctor Erice haya realizado solamente tres largometrajes en toda su -ya larga- vida. Más sorprendente todavía es que, película que hace, película que es premiada en algún festival de cine: San Sebastián, Cannes, Sao Paulo, Chicago…

La primera y más admirada es El Espíritu de la Colmena de 1973 cuyo título, como reconoció el autor, tomó de un libro del escritor belga Maurice Maeterlinck. En concreto de La vida de las abejas de 1901. Con el concepto de espíritu de la colmena se refiere Maeterlinck a ese dios invisible, misterioso y desconocido al que las abejas obedecen, pero que no se sabe qué es, o quién es.

Esa obediencia ciega, sorprende al padre (Fernando Fernán Gómez) de la niña protagonista del film; apicultor y escritor, y, puede entenderse como una alusión a la dictadura de Franco (la acción se situa nada más acabada la Guerra Civil) y a la devoción por la figura del dictador sin plantearse si otra realidad es posible.
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A pesar del escueto guión, ya que la mayoría de la película se explica por sus imagénes y sus símbolos, no por sus diálogos; el film, a modo de una metáfora silenciosa y muy perturbadora, nos traza un cuadro lleno de interrogantes y de críticas a la situación de España en 1973 -dos años antes de la muerte de Franco- con una sutileza y una finura magistral, sabiamente narrada a través de los ojos (¡y qué ojos!) de una niña inquisitiva y despierta (Ana Torrent).
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Maravillosa también resulta la utilización de un hecho trivial, como es la proyección en un pueblo castellano de la película  Frankenstein, para dar entrada a los temores infantiles en la historia y ya de paso una nueva referencia a la República, al bando republicano, como aquellos que, al igual que Frankenstein, jugaban a ser dios y le desafiaban con su laicismo, frente al bando Nacional que sí que confiaba en la iglesia Católica.

La acertada música del compositor español de vanguardia Luis de Pablo, apoya unas imágenes en verdad poéticas, como las de la casa de pastores en medio de la nada (otro posible símbolo del aislamiento de España frente al exterior) o el retrato del distanciamento emocional de los padres de las niñas; metáfora de las dos Españas,que, hacia el final de la película se nos muestra como promesa de reconciliación en un futuro cercano.
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¿Habremos alcanzado ese futuro y ya será presente? Con todo mi corazón, porque amo mi país, deseo que así sea y cuando miremos atrás en el tiempo podamos hacer solamente Historia y no Política. Que ya va siendo hora.