Este 15 de noviembre, las Naciones Unidas celebran por primera vez el Día Internacional para Prevenir y Combatir Todas las Formas de Delincuencia Organizada Transnacional. Esta jornada tiene como objetivo concienciar a la comunidad global sobre las amenazas que representa este tipo de criminalidad y resaltar la importancia de la cooperación internacional para contrarrestarla.
El crimen organizado transnacional se manifiesta de diversas maneras, desde el tráfico de personas y drogas hasta la minería ilegal, afectando a sociedades de todo el mundo. Las consecuencias de estas actividades ilícitas son devastadoras: socavan la gobernanza, fomentan la corrupción y la violencia, y pueden resultar en la muerte y la destrucción, lo que amenaza la paz, la seguridad y el desarrollo sostenible.
La Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC) lidera una campaña que este año se centra en la frase “El crimen organizado roba, corrompe y mata. Es momento de unirnos para combatirlo”. Ghada Waly, directora ejecutiva de UNODC, enfatizó en su mensaje que solo a través de un esfuerzo conjunto entre gobiernos, empresas, y la sociedad civil se puede hacer frente a estas amenazas.
La conmemoración de este día busca motivar a gobiernos, sector privado y a la sociedad civil a actuar. Según Candice Welsch, representante regional de UNODC para la Región Andina y el Cono Sur, la naturaleza transnacional del crimen organizado exige una cooperación efectiva entre países, compartiendo información y realizando operaciones conjuntas.
La UNODC trabaja para fortalecer las capacidades de las naciones a nivel local, nacional e internacional, haciendo hincapié en la necesidad de cooperación en la lucha contra el crimen organizado. Este trabajo se basa en convenciones internacionales, como la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, firmada por 192 Estados.
La situación en la Región Andina es particularmente preocupante, donde el crimen organizado, centrado en la producción de cocaína, afecta a las comunidades locales. El cultivo de coca en Colombia ha alcanzado niveles alarmantes, concentrándose en zonas fronterizas y generando una creciente violencia y criminalidad asociada. En este contexto, UNODC implementa programas de desarrollo alternativo, promoviendo cultivos lícitos y la economía sostenible.
En Afganistán, la lucha contra el cultivo de opio también es crítica, especialmente tras la reciente prohibición del mismo. Sin embargo, la falta de alternativas económicas viable ha generado la reactivación de la producción de opio, lo que resalta la urgencia de desarrollar enfoques efectivos y sostenibles para proporcionar alternativas económicas a los agricultores.
La situación es igualmente compleja en el Triángulo de Oro, donde Myanmar ha superado a Afganistán como el principal productor de opio en 2023. La UNODC subraya la necesidad de fortalecer la cooperación entre países en esta región para combatir el tráfico de drogas y otras actividades ilícitas que emergen del crimen organizado.
El compromiso de UNODC es claro: seguir trabajando con todos los actores involucrados para asegurar un futuro libre de delincuencia organizada, resaltando que la acción internacional coordinada es la única vía para lograr un cambio significativo en esta lucha.
Fuente: ONU últimas noticias