Ahora que el frío ha llegado, y parece que para quedarse durante mucho tiempo, es importante contar con una buena calefacción en casa que nos permita calentarnos y alejarnos del mal tiempo. Es habitual que tras unos meses en los que no hemos encendido la caldera o bien por un mal uso de ella, esta empiece a fallar, dejándonos sin la posibilidad de calentarnos, y peor aún, sin tener agua caliente con la que ducharnos. Seguro que nadie quiere estar en esta situación.

Por suerte, en la mayoría de los casos no se trata de un avería real, sino de problemas bastantes comunes relacionados con una falta de mantenimiento. Hoy os queremos mostrar algunos de los problemas más comunes que nos pueden surgir y cómo solucionarlos. Además de esto, en este enlace podrás encontrar mucha más información al respecto.

Comprobar la presión de la caldera

Un típico ejemplo de este problema es cuando nos estamos dando una ducha relajante y de repente, el agua caliente deja de salir, siendo sustituida por un chorro de agua helada. Uno de los problemas que puede causar esta situación, es una presión baja. Para asegurarnos el funcionamiento correcto de la caldera, es importante que esta siempre cuente con la presión adecuada. Dependiendo de la caldera, los valores podrán variar, pero esta presión nunca debe caer por debajo del nivel óptimo de 1 bar.

En el caso de que nuestra caldera esté baja de presión, lo que tendremos que hacer es añadir agua a nuestra caldera por medio de la llave de llenado. En el caso de que el problema persista, será necesario contactar con algún experto que nos la revise.

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Revisar el estado de las juntas

También se puede dar el caso de que la caldera gotee agua. Aunque puede parecer un problema importante, no os asustéis porque en la mayoría de los casos se debe a un desgaste en alguna de las juntas. Para solucionarlo, lo primero será detectar la parte exacta por la que se pierde el agua para cambiar esa junta que se ha desgastado por el paso del tiempo.

También se puede dar el caso de que la pérdida de agua sea mayor por culpa del desgaste de algún latiguillo. La solución es igual de sencilla. Lo único que habrá que hacer será desmontar ese latiguillo dañado, comprar uno igual y volver a ponerlo. De esta forma nos olvidaremos del problema.

Caldera no arranca

Otro de los problemas más habituales es ver como la caldera no arranca por más que la encendemos. En este caso, la caldera podría estar bloqueada, cosa que podemos saber debido a al piloto que suelen llevar. En este caso, deberemos buscar el botón de desbloqueo para pulsarlo.

En calderas de gasoil, se puede dar el caso de que en el depósito se haya cerrado la válvula que permite la salida del gasoil hacia la caldera. Suele tratarse de un “pivote” que está en posición vertical. Si vemos que está en horizontal, será señal de que está cerrada. La solución es cambiarlo de posición.

Configurar de nuevo la caldera

Por último, un mal funcionamiento de la caldera puede ser debido a un fallo momentáneo del sistema eléctrico. En este caso, puede ser útil restablecer los valores orinales siguiendo los pasos indicados en el manual de instrucciones.

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