Nuevamente nos encontramos ante el engaño cinematográfico de la niñita abusada por sus padres, la cándida tutora que la acoge, y las sospechas de que esa niñita, en verdad, es una monstruosa asesina.
Cualquiera sea el final, será malo. O bien los padres son los demonios, o bien la niñita se encuentra poseída, o bien el asesino es el mayordomo.
Dispuesta a rescatar a la pequeña Lillith Sullivan (Jodelle Ferland) del violento hogar paterno, la asistente social Emily Jenkins (Renée Zellweger) descubre para su horror que la situación es mucho más terrorífica de lo que sospechaba.
El film, dirigido por Christian Alvart (‘Antibodies’), cuenta con la participación de Ian McShane y Bradley Cooper.
Cuando los rostros de los protagonistas toman formas extrañas, las dentaduras desaparecen y la escena se pixela para resolver el misterio (sin reírse de ello), lo mejor que puede hacerse es dar el día por terminado y rogar por un mejor film la próxima vez.