Billy Crystal presentará la próxima gala de los Oscars después del pollo que se ha montado durante los últimos días, con la dimisión de Brett Ratner y la renuncia de Eddie Murphy como conductor de la gala.
Todo empezó con la presentación de Un Golpe de Altura, en la que se la preguntó a Brett Ratner (director del filme y el encargado de la producción de la gala hasta hace poco) si ensayaba las escenas con los actores. El tío simpático contestó que «los ensayos son para maricones», una respuesta fuera de tono por la que le llovieron críticas, fue tildado de homófobo y, sorpresa, sorpresa, terminó con un comunicado del director pocos días después en el que se disculpaba por sus palabras y dimitía como productor de la gala de los Oscars.
La Academia es muy estricta con estos temas, el tema es delicado y el colectivo de gays y lesbianas también es tremendamente susceptible, soretodo porque todavía a día de hoy hay quien no ve con buenos ojos, mejor dicho, con normalidad la homosexualidad. Por tanto, Ratner se las pira y será Brian Grazer el que ocupe su lugar.
La pieza de domino que iba detrás de Ratner es la del presentador que él eligio, Eddie Murphy, un poco por amistad, un poco por compromiso, un poco por protocolo, pero hay cambio de presentador. Se rumoreó incluso con que fueran los Teleñecos, y no es broma, los que llevaran la batuta pero al final se ha impuesto el sentido común y el elegido es el querido por todos Billy Crystal.
No es normal que haya un cambio de productor y de presentador a tres meses de la gala, por lo que se ha apostado por el hombre con más experiencia presentando galas, que tenía ganas de volver y que todo el mundo echaba en falta, porque desde él todas las galas (o almenos las que yo he visto, que son bastantes) han sido una chufa. Sólo Hugh Jackman lo petó bastante.
De este modo el culebrón ya ha terminado y tenemos productor y presentador, esto sí, con poco tiempo por delante, lo que no es esperanzador para que veamos algo un poco ameno.