Noche tras noche signos indescifrables, códigos secretos, o simplemente grandiosas críticas hacia la sociedad actual en forma de plantillas, aparecen en las estaciones de trenes, puentes o en lugares secundarios de Londres. Muchos transeúntes son inmunes a estos mensajes otros, en cambio, se muestran confusos y molestos ante la intrusión visual en su vida diaria. Ultimamente cada vez que abrimos los periódicos, tanto en la capital Britanica como en el resto de capitales europeas, encontramos noticias que narran las nuevas aventuras de Banksy, pseudonimo de Robert Banks, un hombre de Briston de unos treinta y tantos que cubre Londres con obras maestras de fuerte controversia social y politica. Sus obras son dignas de estudio, ya que muchos las consideran como obras magistrales de arte y otros las condenan por su ilegalidad. Sus piezas son galardonadas con altos premios dentro del Reino Unido, un gran honor que nunca ha podido agradecer en persona por ser uno de los artistas más perseguidos por las brigadas de Scotland Yard, que ademas de vigilarlo se ocupan de limpiar su buen nombre y el de su corona utilizando un par de productos de limpieza, unos cepillos y mucha paciencia para volver blancos aquellos muros que Banksy utilizo como lienzo para sus sátiras. Las más conocidas son las plantillas de dos policías besándose, terroristas disparando flores o el rostro de la reina de Inglaterra transformado en chimpancé.

 

Estos murales ilegales que para muchos solo ensucian la ciudad y en los que se insulta a la autoridad son despiezados vendiéndose por cifras insultantemente altas. Este hecho ya había sucedido en los ’80 con el graffitero Samo. Como el apogeo del graffiti en New York city, ahora Londres esta en pleno auge del arte del spray, pero con una clara diferencia, aquí no se les llama vándalos, sino street artist. Pero esta nueva forma de aceptar el graffiti esta echando por tierra los bastiones de esta cultura. El 24/02/08 se decidió convertir Londres en la primera capital dedicada al arte urbano, para ello se eligió Bond Street, decisión coherente para albergar obras de street art, pero la Tate Modern, como primera galeria de la ciudad en albergar arte experimental proxima al gusto unánime del público, le dedicará al graffiti todo un fin de semana en el mes de Mayo. Se asegura una concentración de artistas que la gente que siga este arte de cerca no deberia perderse. La Tate cuida mucho sus exposiciones, su calidad, su puesta en escena, pero dado el tipo de arte que albergará la crítica ha respondido con un amplio debate. Ante esto ya se puede ver el graffiti como inversión artística, económicamente muy valorado, y de fuertes contradicciones. ¿Como puedes llamarte street artist cuando tus obras se exhiben en galerias, catálogos y camisetas promocionales?. Cuando agencias te contratan para dar una imagen más cool a sus productos, ¿Cómo puedes seguir afirmando que tu arte es marginal e ilegal?                                                                  

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Banksy ya no tiene casi la necesidad de evadirse de las persecuciones que durante años sus obras habían provocado, ahora su fama es internacional. Esta es otra de las grandes controversias en la vida de Banksy, sus obras ya no están tan perseguidas, están muy bien valoradas, pero esto puede volverse contra él. Ya hay falsificadores como Bansky que venden sus obras en eBay, otros muchos, carecedores de escrúpulos, que venden originales de segunda mano. Si se desea adquirir un original de Banksy solo se puede hacer mediante una agencia oficial, Gallery Owner Steve Lazarides. Como reacción ante estas ventas ilegales toda la industria del street art se está formando en galerias anónimas de reciente inauguración donde los artistas venden sus plantillas y piezas únicas. El boom puede haber empezado con Banksy, pero sus ingeniosos mensajes no van a ser ni los primeros ni los últimos que veamos en street art.