Azhag, el azote del Imperio

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Hoy proseguimos con la historia sobre la «Leyenda de Azhag el Carnicero», uno de los mayores héroes Orcos de la sangrienta historia pielverde. Me gustaría contar con tu participación a través de los comentarios para sugerir nuevas historias acerca de los personajes del maravilloso mundo de Warhammer Fantasy. Bien, vamos con Azhag.

El salvaje y despiadado Kaudillo Orco ahora además de su fuerza bruta disponía de una inteligencia antinatural en un orco. Esta mezcla de fuerza bruta y saber nigromántico serían lo que casi le llevarían a aplastar la totaldad del prospero Imperio de los hombres. A esta mezcla explosiva debíamos sumar la existencia de Komecráneoz, una enorme serpiente alada sobre la que Azhag acudia montado a la batalla y que ya se había covertido en símbolo de la victoria orca.

Azhag Kaudillo

Azhag comenzó una cruzada por todas las tierras imperiales, desde Altdorfh hasta Nuln, saqueó todos y cada uno de los pequeños poblados que encontró a su paso dejando como rastro una pila interminable de cadáveres tanto de los humanos que encontró como de los propios orcos de su ejército.

El Carnicero se estaba volviendo loco, o almenos eso aseguraban los Orcos más cercanos a él. Ahora antes de las batallas proporcionaba a sus guerreros inspiradores dircursos utilizando palabras nunca antes oidas en un orco y además lo hacía mientras sus ojos se tornaban en un rojo luminoso misteriosamente mágico y aterrador.

La vida de Azhag finalmente llegó a su final cuando en una de las batallas más importantes contra el Imperio, ya una vez en la capital el Kaudillo Orco se batió en duelo contra el Teogonista Volkmar, el orco finalmente fue decapitado en un duelo singular por un ensangrentado y ya muy débil Volkmar. Después de su muerte el sacerdote imperial guardó la corona maldita bajo llave en un lugar secreto del Imperio. No obstante se rumorea que la corona nunca ha sido destruida, y que en secreto aun sigue llamando a su dueño y confabulando.