Cada día, la mayoría de las personas envían correos electrónicos, participan en videollamadas y acceden a sus cuentas bancarias sin pensar en cómo se realiza todo eso. Todo esto es posible gracias a una extensa red global de cables submarinos que, silenciosamente, conecta a distintos rincones del mundo. Tomas Lamanauskas, vicesecretario general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), destacó la importancia de esta infraestructura en la era digital en una conversación con ONU Noticias, justo antes de la cumbre mundial sobre conectividad que se llevará a cabo en Portugal.
«Alrededor del 99% del tráfico internacional de internet pasa por cables submarinos», explicó Lamanauskas. Este sistema permite que se realicen transacciones por billones de dólares y se garantice un acceso continuo a la información. Estos cables de fibra óptica, que se extienden a lo largo de aproximadamente 1,7 millones de kilómetros, son esenciales para el funcionamiento de internet, aunque a menudo son invisibles para los usuarios.
La cumbre en Oporto abordará la creciente dependencia de la conectividad digital y la necesidad de reforzar la resistencia de estos cables ante posibles interrupciones. Hasta la fecha, entre 150 y 200 incidentes relacionados con los cables ocurren anualmente a nivel global, lo que representa de tres a cuatro incidentes semanales. Lamanauskas mencionó que la mayoría de estos problemas son ocasionados por actividades humanas, como anclajes y pesca, que dañan los cables.
Un caso relevante es el de Tonga, que ha sufrido serias interrupciones en su conectividad por varias causas, incluidas erupciones volcánicas y anclajes inapropiados. Cuando un solo cable es cortado, puede dejar a una región entera sin acceso a servicios esenciales. «Cada milisegundo cuenta», enfatizó Lamanauskas, refiriéndose a las consecuencias que un retraso puede tener en mercados financieros.
La reparación de estos cables es un proceso complicado que puede llevar tiempo por la necesidad de permisos y la movilización de los recursos necesarios. Además, muchos de los cables instalados durante la expansión de internet en los años 2000 están alcanzando su vida útil. Lamanauskas aclaró que su labor en la UIT no consiste en reparar cables, sino en fomentar un entorno que permita acelerar los tiempos de respuesta ante incidentes y promover prácticas más sostenibles.
Dada la creciente demanda por una mayor conectividad, la UIT trabaja para establecer normas y orientaciones técnicas que fortalezcan la infraestructura global de cables submarinos. La Segunda Cumbre Internacional sobre la Resiliencia de los Cables Submarinos, programada para los días 2 y 3 de febrero de 2026, promete abordar estos desafíos y buscar soluciones que aseguren un acceso fiable a la información en todo el mundo.
Fuente: ONU últimas noticias





