La Asociación Murciana de la Construcción y Reforma (AMUCO) ha presentado hoy su informe anual, revelando un notable cambio en las tendencias del sector de la vivienda en la Región de Murcia, impulsado por la inflación en los materiales de construcción. Según el documento, durante el último año, un 35% de las obras exteriores han optado por sustituir el pavimento tradicional por hormigón impreso, buscando alternativas más sostenibles y de bajo mantenimiento en medio de la inestabilidad económica.
El informe destaca que el encarecimiento global de las materias primas ha modificado las prioridades de los hogares murcianos, provocando un ajuste del 22% en el presupuesto medio destinado a reformas exteriores en comparación con el ejercicio anterior. Esta situación ha llevado a propietarios y comunidades de vecinos a descartar los revestimientos discontinuos tradicionales, dirigiendo su inversión hacia opciones más duraderas y económicas.
La necesidad de optimizar gastos ha generado un aumento en la demanda de pavimentos continuos de cemento. AMUCO señala que el interés por el hormigón impreso ha alcanzado cifras récord especialmente en urbanizaciones de la periferia, consolidándose como la opción preferida ante alternativas que podrían deteriorarse rápidamente debido al clima.
Los datos técnicos presentados en el informe justifican esta tendencia: el tiempo de instalación del hormigón continuo es significativamente menor que el de las baldosas cerámicas o de piedra natural. La colocación de este tipo de pavimento puede realizarse en solo 48 horas para una superficie estándar de 100 metros cuadrados, frente a los 7 días que requiere la instalación de baldosas, lo que se traduce en una disminución de los costes de instalación de entre el 25% y el 40%. Esto representa un alivio considerable para las familias que enfrentan una época de incertidumbre financiera.
Carlos Mendoza, director técnico del área de pavimentos de la federación, explica que el enfoque actual de los propietarios se centra no solo en el impacto estético, sino en el valor a largo plazo de su inversión. La creciente aceptación del hormigón fratasado se considera una estrategia de protección económica familiar, ya que minimiza los costos de mantenimiento recurrente, estimados en aproximadamente 450 euros anuales por vivienda, al evitar problemas comunes como los desprendimientos de baldosas.
El informe también resalta la sostenibilidad de las soluciones que se están adoptando. La resistencia del hormigón impreso ante las condiciones climáticas severas, especialmente en veranos de intenso calor, evita agrietamientos y pérdida de color. Asimismo, al utilizar áridos de origen local en la preparación de estas superficies, se reduce la huella de carbono asociada al transporte de materiales, contribuyendo así a un impacto ambiental más favorable.
En conclusión, los hallazgos de AMUCO indican que las crisis económicas pueden actuar como catalizadores para la implementación de soluciones de ingeniería más prácticas en el ámbito residencial. La búsqueda de rentabilidad a largo plazo está transformando decisiones que antes eran únicamente arquitectónicas en elecciones económicas clave para el mantenimiento del valor de los bienes inmuebles.


